CRÍTICA

Holy Motors

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16 de noviembre de 2012

Tiene sentido que Holy Motors empiece por el principio; que entre sus primeras imágenes estén las que primero reprodujeron el movimiento real a través de series de fotografías: los estudios de locomoción animal creados en 1882 por Étienne-Jules Marey. Porque la nueva película de Léos Carax es una celebración y a la vez una elegía por la tecnología que el fisiólogo francés ayudó a inventar, llena de reflexiones sobre la obsolescencia, el movimiento y lo que implica ser espectador. Así queda claro desde el prólogo, en el que un hombre misterioso –Carax– descubre una puerta en su habitación que da acceso a una sala de cine. En ella, los espectadores están muertos, o dormidos, o no están. ¿Y qué? Aunque no haya audiencia, nos advierte el director, el espectáculo debe continuar.

En una era en la que los viejos modelos de cinefilia están muriendo, en la que los archivos fílmicos y la experiencia colectiva de contemplar imágenes en un recinto oscuro están condenados a desaparecer, Holy Motors es una declaración increíblemente poderosa sobre la magia persistente y el potencial inexplorado de las películas. Carax rememora un siglo de cine desde la perspectiva de la edad digital, de cómo está muriendo aplastado por un torrente de impenetrables combinaciones de unos y ceros. Aunque sólo sigue esa línea de argumentación hasta cierto punto –al tiempo que transita del terror al thriller y del drama doméstico al musical romántico–, Holy Motors está determinada por su condición de experiencia sensorial como para funcionar como meditación.

Sí es, en cualquier caso, una odisea demente, exuberante y maravillosa, bizarra y subversiva, y una de las películas más enigmáticas en mucho tiempo. La obra de un artista tan cansado de las realidades humanas que no tiene otra elección que deformarlas según los contornos del cine. Una explosión de subconsciente puro y una carta de amor a las películas y a la vida misma porque al fin y al cabo, son la misma cosa: las películas son sueños, los sueños son películas; si lo uno muere, lo otro también. ¿Un mensaje funesto? Tal vez, pero uno sale de ver esta película feliz de estar vivo y de amar el cine y preparado para dar vida al próximo personaje que se nos ha asignado.

 

VEREDICTO: Hipnótica, a ratos idiota, bellísima… El tipo de película por la que tiene sentido amar el cine.

SINOPSIS:

Monsieur Oscar se gana la vida paseando en su limusina desde el amanecer hasta la noche mientras encarna la identidad de distintas personas a lo largo del día.

Holy Motors

Drama / Francia / 2012 / Dir: Leos Carax / Reparto: Denis Lavant, Eva Mendes, Kylie Minogue, Michel Piccoli, Edith Scob, Jean-François Balmer / Guión: Leos Carax

ESTRENO: 16 de Noviembre de 2012

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