CRÍTICA

Historias de miedo para contar en la oscuridad

7

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09 de agosto de 2019

Es bastante probable que la gran estrella de esta película apadrinada por Guillermo del Toro sea el monstruo que responde al nombre de Jangly Man. Lo aterrador y atractivo de Jangly Man es que, despiezado como una vaca en un matadero, sus diferentes extremidades se buscan continuamente para, una vez unidas, dar matarile al que se cruza en su camino. Lo cual constituye una metáfora bastante válida del filme, pues es evidente que hay aquí varios proyectos en búsqueda de la unidad narrativa.

En primer lugar, tenemos la fuente original: a principios de los años 80, Alvin Schwartz decidió recoger en tres volúmenes una serie de leyendas urbanas y relatos estadounidenses de terror, a la que ilustró en un magnífico trabajo Stephen Gammell. A la hora de plasmar en imágenes un material episódico, la decisión ha sido engarzar diferentes relatos en un arco narrativo unitario, el de la casa encantada de la familia Bellows. En su desarrollo, se nota (y mucho), la influencia del reciente éxito de la serie de Stranger Things. En primer lugar, por unos actores que, siendo guapetones, no responden al canon de treintañeros cincelados por Miguel Ángel interpretando a adolescentes del cine de terror habitual, sino que sus cuerpos son más como los de todo hijo de vecino en su variante nerd. En segundo lugar, la acción sucede en el pasado, concretamente en 1968, magníficamente recreado, con la ubicua presencia de Richard Nixon, retratado como si del mismo anticristo se tratara. Eso permite deslizar paralelismos con la situación política actual y, muy especialmente, con el racismo con respecto a la población estadounidense de origen mexicano, un mensaje especialmente importante si tenemos en cuenta la presencia de Guillermo del Toro en la producción.

A esta historia principal se adhieren el resto de relatos, construidos como set pieces en las que, invariablemente, un adolescente es objeto de una maldición sobrenatural que van ejecutando distintos monstruos. Resulta evidente que las historias se han elegido no tanto en base a su tempo narrativo o adecuación a la trama como a la posibilidad de dotar de movilidad y cuerpo fílmico a las legendarias ilustraciones de Gammell. Salta a la vista el esfuerzo que el equipo ha destinado a este fin, con un catálogo de seres en los que se ven trazas de faunos, fantasmas y demás habituales del universo Del Toro. Uno de ellos es, cómo no, nuestro ya viejo conocido Jangly Man, el puzzle humano, que lleva su cuerpo hasta límites insospechados para conseguir que la tibia encaje con el peroné y esas cosas, siempre acompañado de la grimosa banda sonora de las articulaciones en fricción. Y eso es exactamente lo mismo que le ocurre a este filme: en ocasiones el ejercicio de contorsión para hacer que casen bien las historias con los monstruos y con el arco narrativo unitario es excesivo. Con todo, este cóctel de sangre, nostalgia y unas gotitas de denuncia resulta de lo más refrescante para este tórrido verano.

Ponme monstruos y déjate de historias.

SINOPSIS:

Un misterio envuelve a un grupo de adolescentes que se ven inmersos en una trama de oscuras y repentinas muertes que azotan a su población. ¿Conseguirán sobrevivir? La película ha sido producida por el director mexicano Guillermo del Toro.

Historias de miedo para contar en la oscuridad

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

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GUIÓN: , ,

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 111 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Entertainment One Films

ESTRENO: 09 de Agosto de 2019