CRÍTICA

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

8

Por
28 de marzo de 2014

Para hacer esta comedia hay que ser un auténtico cachondo. Hacía tiempo que no me reía tanto con una película francesa que aún siéndolo –el polifacético Guillaume Gallienne hace gala de lo galo– traspasa fronteras con su humor. Gallienne se ríe de sí mismo, de su familia ausente, de los estirados franceses, de los estrictos ingleses y, atención al dato, de los fiesteros españoles, en concreto, esos gaditanos que le enseñan a bailar flamenco en una de las partes más hilarantes del filme. Llena de tópicos en lo superficial, esta ocurrente propuesta esconde un doloroso mensaje con cuya ambiguedad Gallienne hace malabarismos para no caer en el melodrama. Hay pinceladas efectistas, claro, que para eso la historia surge del teatro; grandes dosis de surrealismo –lo da la nobleza del protagonista– y mucha, mucha comicidad en los momentos más inoportunos. A pesar del equívoco título, una de las comedias del año. 

 

VEREDICTO: Mientras te ríes, te preguntarás, desconcertado, qué te hace tanta gracia.

SINOPSIS:

Ajuste de cuentas con la madre de Guillaume, desde que me llamaba a cenar con los niños y cuando se despidió de mí por teléfono como una niña.

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

[Les garçons et Guillaume, à table] Comedia / Francia / 2013 / Dir: Guillaume Gallienne / Reparto: Françoise Fabian, Guillaume Gallienne, Yves Jacques, André Marcon, Diane Kruger, Nanou Garcia / Guión: Guillaume Gallienne

ESTRENO: 28 de Marzo de 2014

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