CRÍTICA

Gloria Mundi

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Por
25 de noviembre de 2019

A pesar de las turbulencias sociales, económicas y políticas de nuestro tiempo, el cine social europeo lleva años enquistado. Tan denostado con paternalismo en varios círculos cinéfilos, sigue perteneciendo a sus reyes de las últimas décadas: Ken Loach, los Dardenne o Robert Guédiguian. Puede que no hayan renovado sus formas ni una pizca, y que la sensación de repetición acentúe el desdén casi más que los atajos maniqueos que toman a veces, pero el caso (preocupante) es que nadie más hace estas películas. Sin ellos, pocas historias de gente corriente llegarían a las multisalas.

Justo eso es Gloria mundi, una de las obras más compactas de Guédiguian. El marsellés sigue fiel a su ciudad, sus actores –el trío incombustible de Ariane Ascaride, Jean-Pierre Darroussin y Gérard Meylan– y la denuncia social. Toma una familia como unidad narrativa para trazar el glorioso mundo de precariedad obrera al que llega su nuevo bebé: un panorama de estrechez económica, inseguridad laboral y porvenir asfixiado donde chocan las reivindicaciones salariales de los desfavorecidos con los sueños de capital de una clase trabajadora que se cree pequeñoburguesa. Cuestiones que merecen tratamiento cinematográfico con urgencia. Puede irritar la brocha gorda, el didactismo y hasta una resolución previsible, pero, al menos, durante 100 minutos podemos ver gente como la de nuestro barrio a la misma altura que los Vengadores, embarcada en una infinity war contra el capitalismo.

Retrato de familia obrera con crisis de identidad de clase al fondo.

SINOPSIS:

El nacimiento de la pequeña Gloria reúne a toda su familia en Marsella, que se encuentra en un momento muy difícil. La nueva llegada hará que al tío de la niña se le ocurra una idea de negocio para sacar a todos de la miseria.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Francia

DURACIÓN: 106 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 29 de Noviembre de 2019