CRÍTICA

Enemy

8

Por
28 de marzo de 2014

Para una de las mejores películas de la historia del cine –toca ponerse hiperbólico– llamada Historias extraordinarias (1968), tres directores adaptaron tres cuentos de Edgar Allan Poe. Louis Malle optó por William Wilson, la historia de la rivalidad a lo largo de los años entre un chico y uno de sus compañeros de clase, de físico extrañamente idéntico al suyo. Pensé en ella, en Malle y en Alain Delon –el protagonista– viendo y, sobre todo, reflexionando Enemy, esta extraña y bastante fascinante película de Denis Villeneuve.

El concepto del otro, la alteridad como idea metafísica, es y ha sido un tema proclive a las fabulaciones del arte. Ha excitado la curiosidad y las neuronas de creadores carcomidos hasta el tuétano por las infinitas posibilidades de la ciencia-ficción. Desde el clásico de Losey El otro señor Klein (también con Alain Delon, fíjate qué curioso) hasta el Cara a cara de John Woo, la reciente y bastante más interesante de lo que parecía La mirada del amor o todo tipo de variaciones sobre doble personalidad con sus múltiples retruécanos. Son muchas las posibilidades y Villeneuve, al adaptar la novela El hombre duplicado de José Saramago, ha optado por una mirada sorprendentemente personal, atrevida, seca e invernal sobre tan estimulante punto de partida.

Un profesor de universidad descubre que tiene un doble idéntico: un actor que reside no muy lejos de él. Empieza así un laberinto por los mecanismos de la mente humana, una fábula de connotaciones metafísicas –¿quiénes somos?– planteadas con habilidad y sin excesivo halo de engolamiento. Como un cuento fantástico, sí, como el relato de Poe antes mencionado. Y así el caprichoso subconsciente del cinéfilo se pone a carburar sin freno. Las dos rubias de Hitchcock, claro. Y más. Algo así como si el Cronenberg animalista de El almuerzo desnudo adaptara un cuento de Kafka. O si dos David –Fincher y Lynch–y un Roman –Polanski– imaginaran un ménage à trois delirante y atiborrado de promiscuidades varias.

Villeneuve juega sus cartas con habilidad, consciente –o inconsciente, vete a saber– de que hallará en el espectador connaisseur aristas de complicidad para hacerle bailar el magín al son que a él más le apetezca. Si bien el relato llega a un punto de agotamiento y reverberación que uno no intuye por donde se puede fugar, el plano final es el quid de la cuestión, el redoble de extrañeza que requería. Lo menos importante, creo, es decidir si la resolución es pertinente, obvia, efectista, ampulosa o caprichosa. O sencillamente impactante. Y con eso, ya.

A Jake Gyllenhaal por primera vez le sienta bien esa cara de pasmo permanente. De hecho está impecable en su doble rol de profesor y de actor de segunda fila. Y es aquí, en las tribulaciones de éste último, donde brota el último milagro de la función: el recuerdo del Doble cuerpo de De Palma, el mejor y más excitante tratado sobre la obsesión paranoide y la confusión de personalidades. Vaya milagro, sí.

 

VEREDICTO: Pura fabulación fantástica en manos de un inspirado Villeneuve.

SINOPSIS:

¿Qué sucede cuando un hombre descubre a sus treinta y ocho años que en su ciudad vive un individuo que es su copia exacta y con el que no le une ningún vínculo de sangre?

Enemy

Thriller / Canadá / 2013 / Dir: Denis Villeneuve / Reparto: Jake Gyllenhaal, Sarah Gadon, Melanie Laurent, Isabella Rossellini / Guión: Javier Gullón

ESTRENO: 28 de Marzo de 2014

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