CRÍTICA

El topo

8

Por
23 de diciembre de 2011

El topo es la antítesis de las películas de James Bond. Y es que, para recrear la atmósfera de desconfianza y cinismo de la novela original de John Le Carré, el director Tomas Alfredson no recurre a casinos ni lanchas motoras ni bellezas en bikini sino a oficinas impersonales con teléfonos de rueda y máquinas de escribir. Es un mundo realmente carente de glamour –y aún así excitante–, raído, andrajoso y asfixiantemente viril, tintado de colores gris y beige y filtrado por una neblina de humo, polvo y caspa. Tiene sentido que las estancias parezcan depósitos de cadáveres porque eso son quienes las habitan, hombres mortecinos que visten trajes demasiado grandes o demasiado pequeños, hablan mascullando y lidian con el declive y la negación.

Mientras sospecha de casi todos ellos, el agente George Smiley (Gary Oldman) se muestra implacable usando el silencio para desconcertar y sonsacar información. Es un hombre que ha visto y hecho demasiadas cosas, y la experiencia ha borrado todo el color de su expresión. Sus ojos están cansados, su cuello se ve demasiado apretado, su corbata es una soga. Incluso ser un cornudo ha llegado a ser simplemente parte de su carácter predominante, algo lamentable pero no digno de preocupación. Por momentos, eso sí, es incapaz de impedir que, tras la máscara de discreta reticencia y autocontrol burocrático, asome el desprecio total por la debilidad y la deslealtad del traidor al que debe capturar.

Smiley comprende que cualquiera podría ser el agente doble. Todos tienen algún motivo, ya sea éste la ambición personal, o las convicciones políticas históricas, o el deseo de estar en el lado victorioso, o una perversidad maquiavélica o justificaciones puramente estéticas. Ninguno de esos posibles judas llega a alcanzar verdadera dimensión, de manera que el desenmascaramiento final carece de impacto emocional y dramático. Pero de eso precisamente se trata, por dos motivos: primero porque para Le Carré la presa siempre importa menos que la caza misma, y aquí la caza es apasionante; y segundo porque, en realidad, todos estos hombres, de ambos bandos, son culpables de algo. Por encima de todo, El topo revela el coste humano de la política global, los costes y las penas que estos hombres han pagado por servir a su país y a su reina. (En ese sentido es del todo pertinente que el filme vincule la profesión de espía a las vergüenzas sexuales: los mujeriegos y los homosexuales reprimidos son expertos manejando apariencias y pretextos). Alfredson convierte esos peajes en una compleja telaraña tejida con elegante precisión, una intriga apabullantemente cerebral y de atmosféra tóxica.?

NANDO SALVÁ

SINOPSIS:

El fracaso de una misión especial en Hungría desencadena un cambio en la cúpula de mando de los servicios británicos en los años setenta.

El topo

[Tinker Tailor Soldier Spy] Thriller / GB / 2011 / Dir: Tomas Alfredson / Reparto: Gary Oldman, Colin Firth, Tom Hardy, Benedict Cumberbatch, Mark Strong, Toby Jones, Ciarán Hinds, David Dencik, Stephen Graham / Guión: Bridget O'Connor, Peter Straughan

ESTRENO: 23 de Diciembre de 2011

ETIQUETAS:

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