CRÍTICA

El rey de la montaña

7

Por
12 de septiembre de 2008

Carlos Marañón

SI ‘EL ORFANATO’ coronó la resurrección (¿existió alguna vez?) del cine de género español (Los cronocrímenes sería su Sábana Santa, mitad cuento chino, mitad milagro), a El rey de la montaña, prueba de que los complejos ya no valen como excusa para los jóvenes cineastas, le ha tocado sublimar el estilo, convertirlo en parte de la aventura. López Gallego no nos lo pone fácil. Mucho mejor. Aceptamos el reto en un filme con algo de la oposición campo-ciudad que ya vimos en La noche de los girasoles: aires de Deliverance y de Perros de paja en Soria. Guiado por una buena historia, con un perseguido (Sbaraglia, creíble, entonado, como en Intacto) que no sabe por qué juegan con él, la dirección de este cuento de supervivencia quiere marcar estilo. Y no sólo porque recuerde a un Iñárritu atrapado en la naturaleza, sino porque sitúa al espectador en la misma incomodidad que a sus protagonistas. Quizá en exceso, con esos planos cortos cerrados que le roban poder al paisaje para dárselo a la psicología. Mientras dura el misterio (¿Por qué cambiar el punto de vista de la acción? ¿Por qué mostrar tan pronto la clave?) la película vuela altísimo, escala esa montaña en la que competir con el Hollywood que se lleva al público. Ese público, el único francotirador que sigue sin dar la cara en todo este cuento.

SINOPSIS:

Perdido en una carretera de montaña mientras persigue a una chica (Valverde) que le ha robado la cartera tras un encuentro fortuito, Quim (Sbaraglia) es disparado por un francotirador...

El rey de la montaña

DIRECTOR: GONZALO LÓPEZ-GALLEGO ACTORES: LEONARDO SBARAGLIA, MARÍA VALVERDE, PABLO MENASANCH GUIÓN: JAVIER GULLÓN, G. LÓPEZ-GALLEGO FOTOGRAFÍA: JOSÉ DAVID MONTERO MÚSICA: DAVID CRESPO elreydelamontaña.com

ESTRENO: 12 de Septiembre de 2008

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