CRÍTICA

El increíble Hulk

7

Por
20 de junio de 2008

Bárbara Escamilla

El día en que Christian Bale se metió en la piel de Bruce Wayne muchos pensamos que el verdadero Batman, por fin, había vuelto. Su carga oscura, su peso moral y su inevitable amargura cobraron fuerza en Bale, que devolvió a la saga una entidad necesaria después de versiones menos negras, más humorísticas, algunas completamente prescindibles, y reinstauró en la audiencia la ilusión por la proyección cinematográfica del personaje. Ver ahora a Edward Norton en la piel de Bruce Banner produce el mismo efecto.
Reinventado como un filme más negro que Hulk (que dirigió Ang Lee en 2003), esta versión de Leterrier tiene monstruos más temibles y demoledores que el verde. Más temibles porque pertenecen a lo peor de la especie humana (el personaje de William Hurt); más demoledores porque salen de un laboratorio (la criatura de Tim Roth). Sin embargo, a pesar de la espectacularidad que hay siempre en el choque entre el mal y la fuerza bruta del bien (la secuencia final resulta excesiva), el verdadero peso aquí es el periplo de un hombre infectado y su lucha por curarse. Es decir, un Edward Norton capaz de mostrar vulnerabilidad y miedo (sobre todo con ‘su Bella’, Liv Tyler) y también el arrojo de un superhéroe con el ¿don? de ser su peor enemigo.

SINOPSIS:

Bruce Banner sigue fugado y tratando de encontrar una cura que le permita controlar sus terribles transformaciones. En su lucha volverá a enfrentarse al ejército, pero también tendrá aliados.

El increíble Hulk

Título original The Incredible Hulk
País
EE UU
Año
2008
Duración
114 min.
Dirección
Louis Leterrier
Guión
Zak Penn
Intérpretes
Edward Norton, Liv Tyler, Tim Roth
Web
sonypicturesreleasing.es/sites/hulk

ESTRENO: 20 de Junio de 2008

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