CRÍTICA

El doctor de la felicidad

5

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01 de abril de 2018

Hay una frase en la obra Dr. Knock o el triunfo de la medicina, de Jules Romains, que deja entrever el potencial de su adaptación cinematográfica: “La gente sana son enfermos que se ignoran”. La pronuncia el protagonista de la película, un estafador reconvertido en médico que llega a Saint-Maurice en los años 50. Allí pretende amasar una fortuna haciendo creer a los habitantes que, a pesar de su aparente salud de hierro, podrían sufrir alguna enfermedad. Esta premisa podría haber desembocado en una profunda reflexión sobre el comienzo del negocio de la medicina, incluso de la industria farmacéutica moderna.

Es precisamente en las escenas en las que se ve reflejado este cambio de paradigma, como cuando el grandioso hotel del pueblo se convierte en sanatorio para tratar al creciente número de pacientes, cuando más brilla el filme. Sin embargo, Levy pasa de puntillas por esta revolución médica, la de la hipocondría, los efectos placebo o la necesidad social de saberse sano. En su lugar, opta por un retrato amable y romántico de un doctor caradura interpretado por Omar Sy (encasillado una vez más en el papel de granuja redimido) en una Francia demasiado progre y bucólica para la época. La salud es el negocio más rentable que hay; Romains hizo la sátira definitiva sobre ello, mientras que la reinterpretación de Levy es una versión edulcorada con aires de Un doctor en la campiña.

Retrato edulcorado del comienzo del negocio de la medicina.

SINOPSIS:

El Doctor Knock es un estafador que se instala en el pueblo de Saint-Maurice para empezar una nueva vida y se le ocurre una nueva trama: hace creer a todos los vecinos que tienen una enfermedad y síntomas inventados para seguir lucrándose. Todo irá de acuerdo con su plan hasta que aparece por allí un viejo conocido.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Francia, Bélgica

DURACIÓN: 113 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Filmax

ESTRENO: 25 de Mayo de 2018