CRÍTICA

Calabria

8

Por
26 de marzo de 2015

Una película originalmente llamada Anime Nere –Almas negras– no puede ser sino pesimista respecto a la posibilidad humana de salvación. Y lo es tanto, de hecho, que a la hora de los títulos de crédito el más pacífico y decente de sus personajes es el que cuenta con más cadáveres en su haber. Munzi retrata a tres hermanos envueltos de formas distintas en la mafia aunque igualmente conscientes de que sus vínculos se están resquebrajando. Se concentra en crear personajes realistas sirviéndose de diálogos monosílabos y miradas venenosas, y al mismo tiempo dota el relato de un aire ceremonial propio de tragedia griega. Mientras Gomorra –con la que Calabria es más inmediatamente comparable– se centraba en paisajes geográficos y humanos ruinosos, aquí impera cierto glamour trágico al que las imponentes vistas rurales calabresas contribuyen. Enemistades históricas serán reavivadas y la lealtad al honor genealógico desafiará toda lógica, y en menos que uno grita “¡Venganza!” toda una comunidad se verá inmersa en un baño de sangre. Y mientras se suceden las discusiones sobre la mejor forma de vendetta, y las amenazas, y las escenas de mujeres que lloran a sus muertos, Munzi en todo momento pisa terrenos previamente explorados pero, al concentrarse menos en los actos de brutalidad que en el dolor que provocan, acaba ofreciendo una meditación éticamente trascendente sobre lo que la violencia y el poder hacen a las familias cuando la violencia y el poder son un asunto familiar.

Una película originalmente llamada Anime Nere –Almas negras– no puede ser sino pesimista respecto a la posibilidad humana de salvación. Y lo es tanto, de hecho, que a la hora de los títulos de crédito el más pacífico y decente de sus personajes es el que cuenta con más cadáveres en su haber. Munzi retrata a tres hermanos envueltos de formas distintas en la mafia aunque igualmente conscientes de que sus vínculos se están resquebrajando. Se concentra en crear personajes realistas sirviéndose de diálogos monosílabos y miradas venenosas, y al mismo tiempo dota el relato de un aire ceremonial propio de tragedia griega. Mientras Gomorra –con la que Calabria es más inmediatamente comparable– se centraba en paisajes geográficos y humanos ruinosos, aquí impera cierto glamour trágico al que las imponentes vistas rurales calabresas contribuyen.

Enemistades históricas serán reavivadas y la lealtad al honor genealógico desafiará toda lógica, y en menos que uno grita “¡Venganza!” toda una comunidad se verá inmersa en un baño de sangre. Y mientras se suceden las discusiones sobre la mejor forma de vendetta, y las amenazas, y las escenas de mujeres que lloran a sus muertos, Munzi en todo momento pisa terrenos previamente explorados pero, al concentrarse menos en los actos de brutalidad que en el dolor que provocan, acaba ofreciendo una meditación éticamente trascendente sobre lo que la violencia y el poder hacen a las familias cuando la violencia y el poder son un asunto familiar.

No es un dechado de originalidad, pero cala bien hondo.

SINOPSIS:

En un pequeño pueblo de la región de Calabria, los hermanos Carbone viven de su poco ético negocio familiar, el tráfico de drogas. Luciano (el hermano mayor) trata de mantenerse al margen de ello, pero cuando su hijo Leo comienza a acercarse a su tío Luigi supone la llegada de problemas a su vida tranquila. Ante el honor de defender el apellido de la familia los tres hermanos deciden volver a juntarse y unir sus fuerzas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: NA

EDAD RECOMENDADA: 16

DISTRIBUIDORA: BETTA PICTURES

ESTRENO: 27 de Marzo de 2015

ETIQUETAS:

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