CRÍTICA

Bliss

6

Por
07 de febrero de 2020

Los bares más oscuros son los más acogedores. La fauna de cualquier tugurio es mucho más amable y familiar que la masa fría y distante que conforma el público de una discoteca de moda. Y, sin querer desvelar nada, el milenario grupo de fans del death rock y la vida nocturna que Dezzy (Madison Burge) conoce tras una noche de excesos en Bliss, es quizá la tribu urbana más hospitalaria con los suyos que ha existido jamás.

El formato de 16mm con el que rueda Joe Begos potencia las sensaciones que transmite el descenso a los infiernos de Dezzy, una artista de Los Ángeles que recurre a una mezcla especial de cocaína y LSD buscando la inspiración necesaria para terminar su último cuadro. La cinta pasa rápidamente de ser un paseo en descapotable entre atardeceres de aire hipster a un cúmulo de oscuridades, violencia, parpadeos estroboscópicos y viajes entre la resaca y lo real. No llega a los delirios de la magnífica y reciente Mandy (2018), con la que comparte grano y espíritu, pero, a cambio, reduce su duración y condensa sus locuras para no resultar repetitiva. Madison Burge tiene el carisma suficiente para poder sostener, de manera creíble, la pregunta que levita por encima de todo el epiléptico derramamiento de sangre: ¿estarías dispuesto a morir por tu arte? Quizá con drogarte muchísimo sea suficiente.

Querrás quedarte pintando hasta el amanecer

SINOPSIS:

Una mujer hará todo lo que sea necesario para completar lo que ella considera su gran "obra maestra", aunque para ello tenga que adentrarse en un mundo de sexo, droga y asesinatos en la periferia de la ciudad de Los Ángeles.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: EE UU

DURACIÓN: 80 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Begin Again

ESTRENO: 07 de Febrero de 2020

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