CRÍTICA

Aprendiendo a conducir

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Por
01 de junio de 2015

Tras años  de películas con sabor a tarta de lima on the road, a lavanderías melancólicas (al fin importadas) y hasta a sushi paniaguado, Isabel Coixet se marca una con presunto frescor a (alegría de la) huerta. Ojo, que Coixet es siempre Coixet y sus circunstancias y, aunque esta comedia neoyorquina y amarilla no arrastre por primera vez a las masas al suicidio –según confesó autoparódicamente la cineasta– sus gotas de ironía y esperanza no serán ajenas al fan, que haberlo haylo, de Mi vida sin mí o Cosas que nunca te dije.

La diferencia, seguramente, está en el peso específico: aquí premeditadamente “ligero”, que no light, en una historia donde no hay duelo de iguales sino ese recurso tan de género como es el choque socio-étnico-cultural entre un huevo (un taxista-profesor de autoescuela sij encarnado por un Ben Kingsley que a ratos parece Steve Carell imitando a Peter Sellers) y una castaña (una almidonada intelectual en trance de divorcio). Con una correcta conjugación de tiempos verbales humorísticos (véase cómo se entera la prota de los detalles de su cornamenta), devaneos con la carcajada gruesa (el encuentro torpón con un ligue casual, que nos depara la mejor línea de diálogo de la velada) y ciertos granos de sal crítica en el ojo político miope, la carrera discurre amablemente dentro del área de confort del espectador. ¿Coixet ríe? Por lo bajini y estilo Ventura Pons, pero por algo se empieza. 

Interesante volantazo dracómico aunque con el GPS de marca blanca.

SINOPSIS:

Wendy es una escritora de Manhattan que decide sacarse el carné de conducir mientras su matrimonio se disuelve. Para ello toma clases con Darwan, un refugiado político sij que se gana la vida como taxista e instructor en una autoescuela.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 0

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: A Contracorriente Films

ESTRENO: 03 de Julio de 2015