Fútbol y cine

El rojo revolucionario del Norte de Londres

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15 de agosto de 2011

Vuelve la Premier League, vuelve el fútbol inglés. Si los vándalos nos dan permiso, of course. Alguno no se ha dado por enterado, pero la suspensión del encuentro del Tottenham en White Hart Lane en la primera jornada de la Liga inglesa quizá sea también un síntoma de lo perdidos que están en Scotland Yard. A lo mejor con fútbol, en plena temporada, no hubiesen estallado algunas de las algaradas veraniegas que hemos visto estas semanas. Y no al revés. Tal vez el fútbol reconduzca mejor que los antidisturbios y el FMI el malestar de la gente. Con partidos en juego, al menos tienes localizados a los hooligans. Con la crisis, los bancos, y los gobiernos que les hacen el rendez vous ocupando nuestras vidas, nunca sabes dónde te puede saltar la revuelta popular. Yo me fío más del balón que del PIB, aunque a veces los hinchas borrachos nos dén disgustos. ¿O acaso creen que aquí no saltarían los escaparates si no tuviesemos un Barça-Madrid cada poco a la vuelta de la esquina?

Eso sí, aunque los gamberros nos dejen en paz con sus cócteles molotov antideportivos, nunca está de más cumplir con una serie de normas de conducta para ir al fútbol un sábado a las tres de la tarde en las islas: las reglas que dicta el sentido común. Pero si alguien necesita más consejos, que se dé un garbeo por esta pequeña película con encanto de Shane Meadows, el director de la gamberra This is England, donde también se (des)aprendía mucho entre hooligans. En Somers Town siempre hay alguien dispuesto a recordarte que es mejor no llevar esa camiseta del Manchester United en el Norte de Londres. Y que, si te gusta el fútbol de toque, o no quieres liarla, el único rojo de verdad que luce allí es el color eterno del Arsenal.

 

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