Fútbol y cine

11 motivos para disfrutar de ‘United’

La alineación cinéfila del filme sobre la tragedia de Munich y el Manchester United, recién editada en DVD en España

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24 de enero de 2013

1. Un homenaje al fútbol. Dirigida por James Strong (uno de los realizadores de series como Downtown Abbey), producida por la BBC y pensada para uso televisivo, esta película, con todas sus limitaciones sensibleras y telefilmeras, cumple a la perfección con su intención de rememorar la tragedia aérea del Manchester United el 6 de febrero de 1958, en Munich, después de eliminar al Estrella Roja de Belgrado en la Copa de Europa tras el partido de vuelta en Yugoslavia. Un homenaje digno, sin estridencias.

2. Los Busby Boys. El manager del Man United, Matt Busby, había logrado reunir un equipo jovencísimo liderado por Duncan Edwards que sorprendentemente se había alzado con el título de Liga en Inglaterra y que jugaba en Europa una incipiente competición continental. Interpretado por Dougray Scott, quizá el rostro más popular del filme, y el que más muecas extrañas hace [con sombrero, se le aprecia ese gesto en la boca en la imagen inferior], el personaje de Busby es más una presencia, una suerte de espíritu en el seno del equipo, que un mero entrenador.


 

3. Jimmy Murphy. El gran protagonista del filme es un hombre mucho menos conocido, el ayudante de Matt Busby, el segundo entrenador (Busby ejercía de manager y Murphy de coach). David Tennant, un actor muy popular por interpretar al Doctor Who en la mítica serie británica durante varios años, da vida a este hombre capital en el vestuario del United. Muy en la línea del Michael Sheen de The Damned United (con el que hay incluso cierto parecido físico), Tennant pone el perfil y la dimensión humana de un personaje capaz de aglutinar a los supervivientes y de mantener al club con vida tras el accidente. Se retiró en 1971, junto a Busby, tras ganar en 1968 la Copa de Europa con los diablos rojos. Un héroe ausente de aquella jornada (era seleccionador de Gales y tenía partido con su selección a la vez que la aciaga cita en Belgrado) que mantuvo el tipo mientras su jefe estaba convaleciente del suceso.

 

4. Old Trafford Digital. La estampa del viejo Teatro de los sueños, hoy renovado, se ha logrado recuperar digitalmente, sin muchos alardes, pero con cierto gusto añejo: aparece en pantalla esa recreación del vetusto campo del United vacío, con sus terraces, y desde fuera, los aledaños, y hasta los protagonistas se dan un paseo por su césped. Da el pego.

5. El accidente. Lo mismo pasa con el accidente. Sólo tenemos la imagen interior del avión, en la que todo tiembla alrededor de los protagonistas, para acabar con un fundido en negro y aparecer con el avión ya destrozado. Estamos ante una producción con un presupuesto limitado y se aprovecha de que el avión no cayó del cielo, sino que acabó comiéndose el final de la pista de despegue, sin llegar a despegar. Escenas sencillas, en las que se recrea como el portero Harry Gregg (superviviente y único titular junto a Foulkes en el primer partido contra el Sheffield Wednesday, 3-0 en FA Cup, quince días después del accidente) ayudó a algunas víctimas (una madre y su hijo pequeño, que se sepa, al menos) a salir de los restos del fuselaje. La secuencia inicial, con el personaje de Bobby Charlton en medio de la pista, en su asiento, fuera del avión, está por encima de la media.

6. Ave Fénix en Wembley. Jimmy Murphy se empeñó en que el United debía volver a competir cuanto antes como fuese. Lo logró, aunque fue difícil encontrar jugadores y recuperar a los lesionados. En Liga sólo ganó un partido, y e Copa de Europa, pese a vencer al Milan en Old Trafford, cayeron 4-0 en San Siro. Pero en la Copa, la legendaria FA Cup, llegaron a la final en el Estadio del Imperio, el Empire Stadium de Wembley. Tristemente, el Manchester United perdió por 2-0 frente al Bolton Wanderers.

7. El enemigo no juega al fútbol. El filme comienza al inicio de la temporada 1956-57, con el United recién coronado campeón de Liga, con sus jugadores en el cine, relajándose, viendo los informativos cinematográficos. Los meses anteriores y posteriores al accidente son el relato de una inmensa pérdida y de cómo los supervivientes se sobrepusieron. Pero el guión incluye un personaje que hace las veces de antagonista de Matt Busby, una rémora de aquel equipo, una causa indirecta de la fatalidad: los directivos de la Liga inglesa, que no veían con buenos ojos la participación del Manchester en la Copa de Europa, y forzaron al club a alquilar un avión privado para volver cuanto antes de Belgrado, donde disputaban los cuartos de final de la competición, so pena de que les quitasen puntos por no estar 24 horas antes del siguiente partido de Liga de vuelta en Inglaterra. Destaca sobremanera una escena previa en la que Busby echa en cara a este triste personaje no haber jugado jamás al fútbol, no entender nada.

8. Nostalgia. Todo en el filme intenta recuperar el sabor de aquellos años. Lo hace de un modo tal vez demasiado pulcro y profiláctico, pero se agradece la sencillez en la puesta en escena. Mucha madera en despachos y vestuarios, ropa vintage quiza demasiado colorista (el momento en el que Charlton descubre el número 9 antes de su primer partido es especial), cigarrillos y bebida a lo Mad Men ayudan a ambientar la película y inciden en la superioridad moral de aquel fútbol frente a la modernidad. Incluso la referencia al límite salarial (15 libras semanales como tope ganaban los futbolistas) sirve para recordar su amor por el fútbol.

9. De Duncan Edwards a Bobby Charlton. Sam Claflin [abajo, tercero desde la izquierda, frotándose las manos] y Jack O’Connell [segundo desde la derecha, las manos en la espalda] dan vida respectivamente a la estrella que desaparece en la tragedia y al hombre que recoge su testigo directo porque jugó a su lado y se hizo hombre y futbolista bajo su influjo. Heridos los dos en el accidente, Edwards falleció en el hospital de Munich 15 días después: no se recuperó de sus heridas, mientras que Bobby Charlton sí pudo regresar a Inglaterra y acabó triunfando en el equipo del que es un mito eterno.


 

10. Entrenamientos y casetas. Hay poco fútbol en el filme. La película omite los partidos, tan sólo nos muestra evocadores momentos en la caseta (con cierta gracia, además, como ese momento en el que un futbolista comenta que a las chicas la primera pregunta tiene que ser: “Are you a red or a blue?”, para saber si apoyan al United o al Manchester City) y de ahí al túnel de vestuarios, desde donde saltan al campo. A partir de ahí, todo se resuelve con elipsis hasta sobreimpresionar el resultado de algunos partidos. Sí aparecen algunos entrenamientos, en los que al menos se ve que los actores tienen cierta habilidad con el balón. Ayuda a la verosimilitud del conjunto, no sólo el barro del campo de entrenamiento, sino que las maneras del fútbol británico de los 50 no son precisamente las de la técnica de un Messi del siglo XXI. Esa tosquedad de la época resulta muy aceptable en pantalla.

11. Fútbol contra el dolor. De alguna manera, el mensaje final del filme, además de recordar a los héroes, vivos o muertos, incide en la nobleza de los días pasados de un deporte que hoy es difícilmente reconocible, aunque igualmente disfrutable (por otros motivos, quizá hay más calidad, aunque menos espiritualidad). A los supervivientes les salvó el poder seguir jugando al fútbol. Y a los que murieron o vieron truncadas sus carreras, también fue el fútbol, y que el Manchester United continuase su leyenda, lo que ayudó a perpetuar su recuerdo.

 

 

 

 

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