EN ESTE NÚMERO:

Las 300 mejores películas de la historia

LA VIDA EN UNA LISTA

1 ESCALERA.  Instrucciones para hacer una lista de películas. Iba a ponerme cortazariano, y explicar por qué nos encanta este quilombo. Pero, aviso: explicado pierde. Porque todo comienza con un respingo, el subidón cuando se plantea el reto: una selección personal para unirla a la de otros compañeros en un listado colectivo. El empuje inicial, iluso, muta en preocupación, agobio incluso, y la procrastinación llega pronto. Hasta que empiezas, y los peliculones no se acaban nunca. Y no te quitas de la cabeza la última película que viste con Elena, anticipando las lecciones de Clark Gable para mojar donuts: Sucedió una noche. Y la primera, cuando os conocisteis en Brighton, Instinto básico, aunque envejezca mal. Y añades la película de tu vida, Evasión o victoria, brindis al sol que acompañas de una apuesta segura, La gran evasión, sin fútbol pero con mejores alambradas. Y luego sigues con Caro Diario, de la que compraste libro en el Nuovo Sacher del Trastévere, y haces doblete italiano con Los inútiles; y metes la de Wes Anderson que crees que olvidarán, pero resulta que todos también señalan Viaje a Darjeeling (y te hace ilusión), y te crees muy original por escoger La LEGO película y a tus queridos rumanos Puiu y Porumboiu, y en realidad eres un viejuno que metes El premio y Los contrabandistas de Moonfleet porque sigues pensando que las mejores películas las viste en Sábado Cine de TVE de crío. Y comparas Cero en conducta con El club de los poetas muertos con placer culpable. E incluyes esa película que inexplicablemente no habías visto antes para tratar de compensar tu falta durante tanto tiempo: El fantasma y la señora Muir. Y has votado también la que quedó primera, y te sientes responsable de los palos que os van a caer, por previsibles o por anatemas. Y aquello crece y crece, y te sale una lista de 100, que tienes que dejar en menos de la mitad. El Felipe de Mafalda (lo más cerca de Cortázar que voy a estar) crece dentro de ti. Y no sabes cual quitar. Y van fuera las recientes: “Bah, Lo que esconde Silver Lake necesita perspectiva”. Pero esa primera criba no acaba de bajar de número. Demasiado Tarantino, pero Érase una vez en Hollywood os hizo muy felices. Quitar cualquier western de John Ford es como arrancarse un brazo. “Ya, pero es que Río Bravo me gusta más”. Y ya llevas a Liberty Valance. Y El hombre tranquilo.

2 LUZ. Las mejores películas de la historia. En este terreno el suelo no se pliega por ningún sitio. ¿Dónde está el primer escalón? ¿Hacemos una lista intelectual? ¿Una canónica en la que Ciudadano Kane reciba cañonazos del acorazado Potemkin? ¿Una sentimental, tirando de filmes que nos marcaron desde niños? ¿O una cachonda solo con comedias, imprescindibles en este punto de nuestras vidas? Pues cabe todo. El que eligió las que cree que son eternas, el que escogió las que le hacen tilín, el que combinó ambas, el que quiso compensar continentes, géneros, cineastas, y el que cumplió para salir del paso. Esa mezcla, con el magnífico aval de haber visto mucho, muchísimo cine, y llevar tiempo escribiéndolo, hace de esta lista que celebra 300 números un homenaje al cine en días muy complicados. Luz de entusiasmo en un tiempo febril para las películas, para los cinemaníacos y para el que esto escribe.

3 MIL. Una lista de 300 sin 300. Ni Gladiator, ni Braveheart y otras testosteronas. Pero los que quedaron fuera por milímetros merecen un guiño. De la 301 a la 310: El silencio de los corderos, Dunkerque, un Loach como Kes, Brokeback Mountain, Extraños en el paraíso de Jarmusch, La mejor juventud, Cero en conducta de Jean Vigo, el Shyamalan de El protegido, El quinteto de la muerte y Zombies Party. No pasa nada: miremos hacia adelante. Entrarán en el número 500. O en el 1.000. Porque la lista te devuelve mucho más de lo que le has dado, te prepara para la siguiente, y un poco para la vida: no me hacía falta recordar el encuentro con la esposa difunta en el espacio de Solaris, ni la sanación de Mi vecino Totoro, pero renové la confesión de John Wayne en Innisfree. Tan ondulante y personal que es imposible reducir la lista a un solo criterio que la defina, estas 300 películas son una proyección de nosotros mismos. Noqueado igual que yo después de un beso eterno y de la mayor bofetada de una vida, Sean Thornton se sincera: “Hay cosas que un hombre no supera fácilmente”.

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