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‘Undone’: el viaje astral de los creadores de ‘BoJack Horseman’

La serie más innovadora del año nos lleva a mundos tan oníricos como mundanos.

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16 de septiembre de 2019

Alma está harta de vivir. Está atrapada en una rutina, repitiendo día tras día la misma experiencia vital, y poco a poco, la está consumiendo por dentro. Este patrón no parece tener intención de romperse por nada del mundo; y quizá así sea, ya que aquello que lo logra no parece formar parte de este mundo. Su padre, muerto hace años una fatídica noche de Halloween en circunstancias misteriosas, empieza a aparecérsele, convenciéndola lentamente de su misión en la vida: desarrollar sus poderes ancestrales, herencia genética de su abuela, y volver atrás en el tiempo para salvarle.

Todo esto suena a serie de ciencia-ficción porque, en el fondo, Undone está planteada como una; pero no en exclusiva. Kate Purdy, su cocreadora, ha firmado por el camino una de las obras más personales de la televisión reciente.

Purdy entró en BoJack Horseman –creada por el otro coautor de Undone, Raphael Bob-Waksberg– en su primera temporada, firmando el episodio más alabado de la misma: aquel en el que su protagonista, tras consumir drogas, experimentaba una vida paralela en la que había tomado otras decisiones. Esto llevó a un debate entre ambos acerca de la posibilidad de crear una serie entera planteada de este modo, dedicada enteramente a explorar distintas percepciones de la realidad, pero también llevó a contarse su vida. Purdy acababa de salir de una grave depresión, parcialmente provocada por un genuino terror a perder la cabeza después de que su abuela fuera diagnosticada con esquizofrenia. Y el debate, de forma inevitable, pasó a ser “¿como podríamos plasmar todo esto en una narrativa de ficción?”.

A partir de ahí, empezaron a unir piezas. Querían llevar a cabo una historia personal sobre enfermedad mental, pero también querían hacerlo de un modo que rompiera con las convenciones de lo que se espera de una serie de animación para adultos. Por ello, y fijándose en todo aquello que se estaba haciendo actualmente (incluida su propia BoJack) decidieron poner al frente a personajes femeninos, dejar de lado la comedia pura en favor de un tono más dramático y melancólico, y rechazar por completo una narrativa lineal para terminar de sumergirnos en un universo propio, para el cual la pieza final fue lo visual.

TRY-NOT-TRY

Cuando Alma recibe por primera vez su audífono en un flashback de infancia, su experiencia inicial es confusa. Su cerebro aún no está acostumbrado, así que todo lo que escucha le resulta artificial, como si le estuvieran hablando robots chirriantes. Undone plantea esto desde el principio como un paralelismo temático con su experiencia dominando poco a poco sus poderes temporales. Pero en el fondo, también se aplica a sus propios espectadores.

Undone es la primera serie para adultos producida enteramente en rotoscopia, proceso de animación consistente en rodar toda secuencia en imagen real con sus actores y transferir después ese contenido, fotograma a fotograma, para producir acción animada. El medio lleva desde sus inicios recurriendo a estas técnicas (la misma Blancanieves de Walt Disney recurrió a ellas para secuencias clave), pero Undone lo lleva completamente al límite, conservando las características de su reparto entero a través de un estilo visual hiperrealista situado en un universo en el que, por ello, cada elemento resulta casi tangible pero extrañamente onírico.

Es una jugada maestra para una serie con un pie en la realidad y el otro un plano astral más allá: nunca perdemos como publico el sentido de que, de algún modo, todo es tan mundano y tedioso como lo ve inicialmente nuestra protagonista, pero incluso antes de dar ningún tipo de margen a los elementos más puramente conceptuales de la serie, sus decisiones visuales ya nos preparan mentalmente para ello, y como la pequeña Alma, poco a poco nos vamos adaptando al extrañísimo pero familiar mundo que tenemos delante.

BE LIKE THE SKY

En pleno proceso de desarrollo de Undone, Kate Purdy escribió La flecha del tiempo. El episodio, presente en la cuarta temporada de BoJack Horseman y situado enteramente desde el punto de vista de una persona con alzhéimer, es una pieza de televisión tan poética como desgarradora, usando todos los recursos del medio animado a favor de plasmar recuerdos y vivencias desde ese punto de vista. Purdy, a día de hoy, lo ve como el paso clave hacia Undone. Su forma de lograr que experimentemos la serie desde dentro de la mente de Alma es ambiciosa y arriesgada a partes iguales, y alcanza sus metas con éxito a través de dos puntos clave.

El primero, sin duda alguna, es que Purdy ha vivido esto. Cualquier serie que plantee ambigüedad entre una enfermedad mental y una habilidad sobrenatural corre el riesgo de idealizar por completo la primera en pos de la segunda, plantearla como algo a venerar en vez de algo en lo que trabajar. Una enfermedad mental, como su propio nombre indica, es una enfermedad; y aunque no veamos la ficción como algo que de por sí deba verse atado a responsabilidades, sí es clave en como percibimos el mundo y a aquellos que nos rodean. Undone comprende esto en todo momento, y la tesis que nos plantea jamás deja que su ambigüedad separe los elementos sobrenaturales de los realistas. Ambos sirven el mismo propósito en la vida de Alma: alejar lentamente a todo el mundo.

El segundo es que Purdy, al haber vivido todo esto, tiene clarísimo lo que quiere contar. Y lo que quiere contar, una vez más, se aleja por completo de las convenciones actuales en las series de animación para adultos. En un paradigma de ficción gobernado por el nihilismo y el distanciamiento cínico, Purdy antepone en todo momento la humanidad de sus personajes, incluso en sus momentos más reprobables, a todo lo demás. Su historia es una historia de mejora, de redención, de querer salir de esa rutina vital y conservarnos a nosotros mismos por el camino.

Pero para hacerlo, quizá primero tengamos que salir de nuestra propia cabeza.