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8 mandamientos para disfrutar de ‘Twin Peaks’ 30 años después

Incomprensible pero adictiva, ‘Twin Peaks’ sigue cautivando por su estética inconfundible. Así es como David Lynch nos pegó al sofá un 8 de abril de 1990.

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08 de abril de 2020

Honrarás a tu estómago

A veces parece que en Twin Peaks lo único que hagan sea beber café y comer… y no sólo pastel de cereza. De hecho, el menú se complementa con donuts, baguettes de brie y mantequilla.

El nivel de sibaritismo de la parroquia de Twin Peaks es tal que la serie hasta se permite bromear con la comida del hospital cuando Bobby afirma: “Los hospitales son un lugar peligroso. Esa comida podría matarte”. Y luego, por supuesto, está ESO que Audrey es capaz de hacer con el rabo de una cereza. 

 

¡Más madera, es la guerra!

En Twin Peaks, como en Terciopelo azul, también hay mucha madera que cortar. Lo vemos en el aserradero, pero también en las listas de madera que decoran el Gran Hotel del Norte, en las escaleras y, sobre todo, en la señora del leño. Este personaje, interpretado por Catherine Coulson, tiene amenas y reveladoras conversaciones con un trozo de madera, lo cual puede pasar por una excentricidad más…

Si no fuera porque toda la serie desprende ese hálito panteísta que Lynch ha recogido de los vedas hindúes, de los que es un ferviente lector: se alaba la pureza del aire, de los bosques o se reivindica el regreso al mundo natural. Nadie lo representa mejor que Dale Cooper cuando sentencia: “No hay nada como orinar al aire libre” y, de hecho, así lo hace en el episodio 17.

 

Amarás la música por encima de todas las cosas

La sintonía de su estrecho colaborador Angelo Badalamenti debe de ser una de las más populares de la historia de la televisión. Además, Lynch suele mezclar temas originales con canciones populares, de las que es un gran conocedor con un gusto sorprendentemente moderno.

Si en Twin Peaks aparecía Julee Cruise cantando su repertorio en el bar de los moteros, el Roadhouse, en la tercera temporada ese garito acogió una lista de actuaciones musicales capaz de rivalizar con la mejor edición posible del Primavera Sound.

 

América, América

Aunque se encuentre a apenas kilómetros de Canadá, el pueblo es un microcosmos del imaginario estadounidense sesentero modernizado para la ocasión, con su instituto, su hotel, su cafetería… 100% made in USA son también los personajes (el motero, el atleta, el sheriff, el indio…). En la tercera temporada, la serie sale de Twin Peaks para visitar otras localizaciones del imaginario yanqui: Nueva York, el profundo Sur, Las Vegas…

 

Gadgeto Peaks

Ya desde Cabeza borradora, Lynch se ha mostrado obsesionado por el sonido y, en especial, por el ruido. La serie está llena de objetos tecnológicos más allá de la mítica grabadora del agente Cooper. Ahí está, sin ir más lejos, el sonotone del mismísimo David Lynch cuando interpreta al agente Gordon Cole.

A menudo, no funcionan bien, como en el caso de los micrófonos, de tal modo que son indicadores de que algo va mal. No es de extrañar, pues, que lo primero que oímos en el piloto de la tercera temporada sea al Gigante diciéndole a Cooper: “Escucha los sonidos”, y señalando un gramófono.

 

Santificarás el baile

El baile está presente en casi todas las obras de Lynch. Para alguien obsesionado con la meditación como el cineasta, la danza es un vehículo para trascender, casi a la manera de las antiguas ménades griegas.

En Twin Peaks todo el mundo baila: lo hace Leland con el retrato de Laura Palmer, lo hacen los hermanos Horne y lo hace, por supuesto, el Hombre de Otro Sitio en la Habitación Negra.

 

No aparecerá una cortina en vano

Si hubo una época en la que se habló del teatro “de mesa camilla”, igual habría que decir que Lynch ha patentado ‘la estética de la cortina’. De baño es la que envuelve el cadáver de Laura Palmer, y de una densidad casi versallesca las que decoran y dan nombre a La Habitación Roja.

En el mundo lynchiano, como ocurre también en el Club Silencio, las cortinas hacen de gozne entre el mundo real y el surreal. En la tercera temporada, las cortinas ocupan más minutos que nunca: muy especialmente las de la Habitación Roja, pero también las del motel en el que se hospeda Cooper.

 

Serás dos veces misterioso

Twin Peaks no es más que el escenario de una encarnizada batalla entre el Bien y el Mal que tiene como telón de fondo ese recóndito pueblo norteño. Cada bando en el conflicto goza de un adversario, y todos los personajes se duplican: Leland se enfrenta a su malvado Bob; Dale Cooper, al descarriado agente Windom Earle; Maddy, prima de Laura Palmer, es idéntica a la asesinada…

 

Cometerás actos impuros

Twin Peaks, para qué engañarnos, es un inmenso putiferio en el que todos se enrollan con todos. En la serie original, Lynch tenía una fijación con las lolitas, e incluso hubo perturbadores momentos de casi incesto.

Jack el Tuerto, ese burdel en el que las jóvenes del pueblo llevaban una doble vida como prostitutas, fue el decorado fundamental, pero no es menos cierto que toda la serie tiene una enorme sensualidad. 

 

Mirarás más allá

Una de las características más notables del Lynch director de televisión es que se atreve a hacer cosas que a los demás no les están permitidas. Por ejemplo, frente a los primeros planos típicos del medio, él usa planos generales en los que apenas se ve a un personaje en movimiento en la lejanía.

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