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‘Rick y Morty’ y por qué ya no hace falta leer a Kierkegaard

La serie de Justin Roiland y Dan Harmon rompe con los límites de la narrativa mientras brinda una exquisita lección de existencialismo.

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31 de mayo de 2020

Rick y Morty es una de las series más divertidas, delirantes, inteligentes y estimulantes de la última década. Hablar de Rick y Morty es hablar de prácticamente todo lo importante en la vida. Y como es imposible abarcar por uno solo todo lo que Dan Harmon y Justin Roiland proponen en su caricatura de Regreso al futuro, había que buscar ayuda. Y ésta ha llegado en la forma de dos tipos brillantes que sienten una contagiosa pasión por la serie, el montador Max Verstrepen y el ingeniero aeronáutico Nacho Segovia

PRIMERO, EL CÍRCULO

“To be fair, you have to have a very high IQ to understand Rick and Morty”

A alguien se le ocurrió decir en un foro que Rick y Morty era una serie complejísima y profunda que solo es apta para gente muy lista. Y la respuesta fueron memes, claro:

Porque esa afirmación es, obviamente, falsa. El guión de cada capítulo de cada temporada de la serie sigue exactamente el mismo esquema, en concreto el El círculo del héroe o viaje del héroe inventado por Joseph Campbell. Explicar esto aquí sería haceros perder el tiempo porque ya hay muy buen material en YouTube al respecto: 

Básicamente quedaos con la idea de que el círculo se compone en 8 partes que son estas: 

  1. Un personaje está en una zona de confort
  2.  Ese personaje quiere algo
  3. Entra en una situación ajena y desconocida
  4.  El personaje se adapta
  5.  Obtiene lo que quería
  6. Paga un alto precio por eso que ha conseguido.
  7.  Regresa a la situación conocida.
  8. Ha cambiado y ha aprendido algo. 

Pero con Harmon nada es tan aburrido. El método de trabajo es tener al equipo de guionistas pensando una aventura que desarrollar con el esquema de Campbell hasta que llega Justin Roiland, el tipo que interpreta a Rick y a Morty, y comienza a hacer el payaso. Lo que nos lleva a que “lo importante para Harmon no es usar el círculo para sus historias si no para sus personajes”, explica Verstrepen. “Y de esta forma sabemos que clase de personaje es Rick, porque Rick nunca termina el círculo. Rick nunca cambia porque siempre está en una situación de control. Así que el héroe siempre será Morty”. A veces también lo es su hermana, Summer, o su madre, Beth. Todos menos Jerry, el padre de familia. 

A Jerry lo maltratan tanto que nunca le dejan hacer el círculo del héroe. O se queda en el segundo paso o se salta gran parte del mismo. O consigue lo que quiere porque alguien se lo da o sencillamente nunca paga ningún precio y, por supuesto, no aprende nada. En palabras de Nacho Segovia: “Jerry somos los espectadores. Pero además Harmon quiere decirnos algo sobre el hombre de mediana edad de clase media heterosexual: Ese ser mediocre que hace años era el producto estrella (véase Homer Simpson o Peter Griffin) ha dejado de ser el centro de atención”

Esta exquisita construcción de personajes a través del círculo obsesiona tanto a su creador que el único capítulo en el que no se termina de completar dicho círculo por parte de ninguno de los personajes (ni siquiera Morty) es, para él, el peor de la serie.

Si os pica la curiosidad y según Max, el círculo perfecto de Morty sería el que realiza en el episodio titulado Huida a Mortynoche (T2E2). 

METAFICCIÓN Y CUARTA PARED en ‘La Ricksotira Intermimorty’

“Harmon es un fanático de la metanarrativa, un obseso de la construcción de historias”, recalca Nacho. Ya desde Community, su anterior serie, el personaje de Abed le sirvió para testear las posibilidades de llevar al límite un guión en un formato audiovisual tan reconocible como el de una sitcom.“Y lo que hace en el noveno episodio de la primera temporada de Community no es ya romper la cuarta pared, sino romper la primera. Harmon se salta todas las reglas para encontrarse de cara con Unamuno y su Niebla”

Por otro lado, Rick y Morty rompen tantas veces la cuarta pared que deja de ser un elemento sorpresa, es un chiste tan recurrente que el espectador se acostumbra a que este show tenga conciencia de sí mismo. El episodio La Rickstoria Intermimorty es rizar el rizo, es la finta definitiva en la construcción de historias, es en el aspecto metanarrativo la obra maestra de los creadores. 

Harmon transforma un capítulo de antologías de Rick en un minucioso estudio de la construcción del relato. (VIENE SPOILER) Rick y Morty están en un tren donde los pasajeros cuentan historias sobre Rick. El objetivo de nuestros héroes es sencillo: hacer avanzar la trama. El tren además se encuentra rodeado de un campo de anticontinuidad. El primer giro del capítulo tiene que ver con ese concepto narrativo y se produce cuando echan al revisor del tren y este salta al campo de narrativas fuera del canon o de la continuidad de la serie haciendo gala, como es habitual en esta serie, de una capacidad infinita para inventar microuniversos que viven unos dentro de otros. 

El otro ejemplo de antincontinuidad viene cuando la única posibilidad de salvar a Rick de su muerte por llevar fuera del tren trajes defectuosos es contando una historia que nada tenga que ver con la serie, y aquí es cuando Morty se inventa una que cumple a la perfección el test de Bechdel. Lo paradójico y lo que hará que te estrujes los sesos es pensar en la motivación de Harmon para incluir este pasaje, puesto que la serie sí cumple a menudo el test como ya analizó Andrea G. Bermejo.

El segundo giro narrativo llega con la aparición de Story Lord. Este personaje es el alter ego del encargado de esta trama. Y lo único que quiere es extraer todo el potencial narrativo de los protagonistas. Después de que Rick y Morty protagonicen varias historias “que casi podrían haber sido canon”, la  única forma que se le ocurre a Rick para salir de allí es recurrir a Jesús. Esto termina con Story Lord en el infierno de cualquier guionista, la Biblia. Y de paso contándole al propio Jesús que su naturaleza es literaria y además no demasiado original ya que es un mito compuesto por una mezcla de otros más antiguos. 

Y por fin, al final del episodio, llega el tercer giro donde se nos descubre la verdadera naturaleza del tren. El tren es un juguete (se puede ver en sentido literal o metafórico ya que también es un juguete para los guionistas). El Morty de verdad, el del canon, ha comprado este tren para orgullo de su abuelo: “¡Consume! ¡Consume Morty! ¡Nadie compra una mierda con este puto virus!” Efectivamente habla del Covid-19 en tiempos del Covid-19

Así acaba el capítulo y así es como Harmon vuelve a dejar para la historia un episodio que debería estudiarse en las escuelas de guión. 

Esta forma de utilizar la metaficción con todos estos recursos de guión es vital para llevar a cabo un diálogo con los espectadores. Los creadores de Rick y Morty no quieren, en absoluto, que su público tenga una experiencia inmersiva con las aventuras de estos dos, su intención es que sean conscientes todo el tiempo de las trampas, de los giros, de los arcos de los personajes, de los easter eggs… Si lo espectadores vemos Rick y Morty en un estado de lucidez que nos permite estar despiertos y ser conscientes de que somos gente en el sofá viendo una serie de animación en un día cualquiera de nuestras vidas vidas, seremos infinitamente más sensibles a los golpes existencialistas que el programa nos ofrece constantemente. Y aquí es donde entramos en lo importante…

EXISTENCIALISMO 

Los pilares narrativos y de ciencia ficción sobre los que se sostiene Rick y Morty son el multiverso, las infinitas dimensiones, los millones de Rick y Morty esparcidos por lo largo y ancho de los millones de universos inimaginables, universos que por supuesto pueden caber en una batería o en un testículo del único Rick no inteligente de toda la existencia. 

Cuanto más brillante y compleja es la forma en la que se usan estos recursos, mayor es el nivel de la teoría existencialista manejada en la serie. 

La primera vez que este programa llegó realmente lejos a nivel dramático fue con el episodio titulado Poción de Rick nª9 (T1E6). En este capítulo Rick prepara una poción para que Jessica se enamore de Morty. Sale mal. Rick intenta solucionarlo con otra poción y vuelve a salir mal, incluso peor. Así hasta que el planeta entero excepto ellos dos, Beth, Summer y Jerry, está plagado de seres deformes que bautizan como cronenbergs. ¿Cuál es la solución de Rick? Pues fácil, buscar de entre la cantidad infinita de realidades aquellas en las que Rick consigue devolver todo a la normalidad y encontrar al menos una en la que, además, Rick y Morty murieran poco después. Así que lo único que nuestros Rick y Morty tienen que hacer para seguir con sus vidas es enterrar sus propios cadáveres usurpando sus propias vidas en otra realidad distinta. Un momento tan absolutamente bestial, que como recalca Nacho: “la animación es el único soporte posible para algo tan jodidamente dramático”. 

Pero el clímax llega cuando Morty pregunta: “¿Qué hay de la realidad que dejamos atrás?” A lo que Rick directamente le contesta: “¿Qué hay de la realidad en la que Hitler cura el cáncer, Morty? La respuesta es no lo pienses”.

Los creadores se basan en el concepto de terror cósmico, cogido de la literatura sobrenatural de H.P. Lovecraft, para restregar el desconocimiento que tenemos sobre el universo y especular con las posibilidades de un teórico multiverso, que por supuesto supera nuestra comprensión, dejándonos claro que la importancia de nuestra existencia carece de sentido. 

Rick Sanchez es consciente de que la ciencia nos puede ayudar a descubrir todos los secretos del universo con sus avances mientras nosotros nunca vamos a conseguir escapar de la desoladora idea de que vivimos sin ningún cometido. Este concepto se fusiona en algún episodio con la dualidad entre lo virtual y la vida real. Volvamos al episodio Huida a Mortynoche, allí Morty prueba un videojuego en el cual vive una vida de una persona normal.

Morty vive la vida de un tipo llamado Roy, todo en menos de cinco minutos en su realidad pero atravesando más de 50 años en su mente. Cuando acaba el videojuego de Roy, Morty se ha olvidado de quién es y de cómo llegó allí. Si es posible, que lo es, llevar una vida dentro de un videojuego, es, quizá, porque podemos poner en duda la autenticidad de nuestra propia realidad. 

Y así es como la serie toca de refilón a Friedrich Nietzsche para contarnos todo sobre el nihilismo pasivo y el activo, ambos representados por Rick cuyas acciones varían de forma radical desde las más juguetonas asumiendo la falta de sentido sin culpas y disfrutando de su superviviencia (nihilismo pasivo), hasta las más absolutamente violentas y autodestructivas cuando es consciente de que nada hará cambiar su destino (nihilismo activo). 

NIETZSCHE, CAMUS, PROUST, RICK Y MORTY

Es posible que Harmon y Roiland hayan tocado techo con la metaficción, pero con el existencialismo y sus malabares filosóficos entre la ciencia ficción y el sentido del yo aún tienen un recorrido casi infinito. Prueba de ello es su última pieza maestra, el episodio de la cuarta temporada titulado The Vat of Acid Episode (T4E8).

“En mi opinión, queridos millennials, generación Z o como os llamen ahora… a cualquiera que os venga a decir algo de la narrativa del siglo XX, Marcel Proust, o James Joyce podéis contestarles tranquilamente que vosotros sois del siglo de Rick y Morty, porque son Rick y Morty los que han conseguido dar la vuelta a la narrativa condensando toda una tradición filosófica en píldoras tremendamente divertidas de 20 minutos”.

Esta sentencia de Nacho Segovia es acompañada por el apunte de Max, cuya alegría latente por vivir los tiempos que nos han tocado vivir le lleva a afirmar que “nosotros, los que estamos aquí hoy y ahora, vivimos en la mejor realidad posible, la realidad en la que incluso podemos disfrutar de una televisión interdimensional por cable

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