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¿Por qué nos gustan tanto los dramas de época ingleses?

La llegada de 'Downton Abbey' a pantalla grande demuestra que las historias victorianas, eduardianas y similares siguen triunfando.

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20 de septiembre de 2019

Nada hay más antiguo que un drama de época inglés. No sólo por ambientación, necesariamente afincada en el pasado, sino porque aún mucha gente cree que no es nada más que un género apolillado con poco que aportar hoy en día. Pero nada más lejos de la realidad: como demuestra el estreno esta semana de Downton Abbey (la película, claro), el drama de época aún tiene mucha tela que cortar. Y como vamos a ver con las siguientes ocho razones, hay mucho más que vestidos ostentosos y ademanes teatrales de telenovela de meñique estirado.

Por la suciedad y lo descarnado

A veces lo más interesante de los dramas ingleses es que no se parecen en nada a la idea que tenemos de ellos. Pueden ser sucios, descarnados y brutales, mostrándonos el lado más oscuro de nuestro pasado. Algo que nos han enseñado series como Peaky Blinders, Harlots, Pétalo Carmesí, Flor Blanca o Ripper Street. Pues el pasado, por más que queramos romantizarlo, también puede ser un thriller con gente muy bien vestida.

Porque los ricos también lloran

Quien más quien menos sueña con ser rico. Y quien no lo hace, sueña con ver caer a los que lo son. Por eso muchas series históricas consiguen encontrar ahí la intersección perfecta de público: presentar la idílica vida de familias bien asentadas que se ven sacudidas por los vaivenes de la historia. Algo que Downton Abbey ha sabido hacer como nadie. Demostrándonos así no sólo que los ricos también lloran, sino que, además, también sobreviven, sin dejar de ser ricos, a cualquier cosa.

Por sus disparatados valores de producción

Hay gente que sólo va al cine para ver super-producciones cargados de efectos especiales y, del mismo modo, algunos sólo encienden la televisión para ver super-producciones cargados de trajes con puntillas y transparencias. Algo de lo cual hay mucho en el drama histórico. Véase de ejemplo la nueva versión de la BBC de Guerra y paz que, a pesar de lo inane, tiene una cosa que no tiene la novela original: un gusto exquisito para quemar dinero en inmensos valores de producción.

Por poner el acento en las historias que nadie cuenta

El drama histórico habla muchas veces del lado del que no se habla nunca: las mujeres. Pone el peso en las personas más que en los eventos que los marcan, convirtiéndolo en un soplo de aire fresco. Algo que explicaría el éxito de ¡Llama a la Comadrona!, una serie de la BBC One que, con siete temporadas en su haber, nos ha contado la historia de las enfermeras y matronas que trabajaban en el East End londinense en los años 50 y 60. Porque, a fin de cuentas, ¿cuántas historias hay ahí fuera sobre bebés y quienes ayudan a traerlos al mundo?

Porque la realeza gusta

Habrá a quien no le guste, y quizás no le falten razones, pero la realeza tiene su encanto. Gente ociosa de grandes responsabilidades, al menos en el pasado, se dedican a intentar luchar en un escenario más grande del que ningún ser humano es capaz de controlar. Por eso no debería extrañarnos que dos series tan distintas como The Crown o Victoria hayan causado tanto revuelo. A mucha gente le gusta conocer las cuitas de quienes cargan con el peso de todo un reino sobre sus cabezas.

Para apreciar los clásicos con toda su grandilocuencia

Inglaterra, en el siglo XIX, fue un país de novela. Por eso tienen tantos clásicos, tan intensos, tan explotados. Por eso, entre versiones de Casa desolada, Oliver Twist y Grandes esperanzas, no debería extrañarnos que de vez en cuando se cuele, incluso, la adaptación de alguna novela clásica que no sea de Charles Dickens. A fin de cuentas, los ingleses tienen un puñado de grandes escritores, como William Makepeace Thackeray y la que la BBC considera “novela más querida de Inglaterra”, La feria de las vanidades. Incluso si ellos mismos parecen olvidarlo.

Porque tienen un sentido intimista del drama

La mayoría de series actuales caen siempre del lado de la acción. No en el sentido de que tengan violencia, sino de que deben estar siempre pasando cosas. Por eso los slow burners que avanzan lentamente y donde la tensión reside en cómo no parece nunca estallar la situación hasta que es absolutamente asfixiante no tienen casi cabida en la tele actual. Salvo en el drama histórico. De lo cual es un ejemplo excepcional He Knew He Was Right, donde David Tennant hace un gran papel siendo un marido celoso hasta lo enfermizo, destrozando su matrimonio. Muy. Lenta. Mente.

Porque caben todas las épocas

A veces cuando hablamos de dramas de época parece que hablemos de series sobre el siglo XIX. Y nada más lejos de la realidad. Aunque abundan, pueden ser más recientes o más antiguas. Mucho más antiguas. Ese es el caso, por ejemplo, de Britannia, el drama que nos narra la invasión del imperio romano de las tierras de los celtas de Bretaña. Una historia muy lejos de todos los estereotipos con los que carga esta clase de series. Porque, al final, incluso los dramas de época son mucho más de lo que creen quienes no los ven.

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