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Pol Monen (‘Campamento Albanta’): “El mundo está lleno de salvapatrias. Necesita menos de eso y más de ‘vive y deja vivir”

'Campamento Albanta' se estrena el 26 de julio en Atresplayer Premium. Hablamos con Pol Monen sobre la serie y su fulgurante carrera.

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20 de julio de 2020

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  • Pocos pueden presumir de haber aparecido como figurantes en una película de Pedro Almodóvar con tan solo nueve añitos. Pero Pol Monen (Barcelona, 1994), que aparece en el patio del colegio de La mala educación durante algo así como dos segundos, es uno de ellos.

    “Fue mi primera experiencia, en el sentido de que fue mi primer rodaje. Me gustó mucho y fue ahí cuando me picó un poco el gusanillo.”, explica a CINEMANÍA el actor, que recuerda que se curró un montaje con pegatinas y una foto del cineasta, que Almodóvar le dedicaría con un “Para Pol, un abrazo y que hagas muchas pelis”.

    Desde luego, Monen haría caso al director manchego. El de Pineda de Mar, a quien siempre le chifló leer y escribir, se apuntó a clases de teatro en Barcelona con diez años y, al cumplir los 18, se mudó a Madrid.

    Allí, se sacó la carrera de Periodismo en la Complutense y comenzó a formarse como actor en la escuela de interpretación de Juan Carlos Corazza. Su primer papel protagonista —en la película Amar, de Esteban Crespo— le valió una nominación al Goya al mejor actor revelación y, sobre todo, le colocó en el mapa.

    Ahora, Monen tiene pendientes de estreno varias películas y está deseando que sus seguidores puedan ver la serie de Flooxer Campamento Albanta, un thriller de misterio coprotagonizado por Kimberley Tell y Eva Llorach que Monen y compañía terminaron de rodar el verano pasado en el municipio abulense de Peguerinos. El próximo 26 de julio podrá disfrutarse en exclusiva en Atresplayer Premium.

    Campamento Albanta se basa en un campamento para adolescentes como Abel —tu personaje— que buscan conectar, emocional y físicamente, con la naturaleza. ¿Qué tal ha sido la experiencia?
    Ha sido un rodaje muy movido, porque rodamos todo en un mes. Son capítulos muy cortos, pero estaba todo muy concentradito. Creo que salieron cosas muy bonitas pero, a nivel físico, fue heavy. En el pueblo de Ávila donde se rodó no teníamos Internet, así que todos conectamos mucho e hicimos mucha piña.

    Las reglas de Albanta son bastante estrictas y los aparatos electrónicos, por ejemplo, están prohibidísimos en el campamento. ¿Podrías tú vivir sin tu iPhone?
    Difícilmente, la verdad. Me estoy volviendo muy dependiente. No es algo de lo que me sienta muy orgulloso, pero tendría muy complicado hacer una transición ahora. Aunque en vacaciones, por ejemplo, sí que miro mucho menos el móvil y tampoco es que se esté tan mal.

    También te veremos pronto en el El practicante, de Carles Torras, donde compartes cartel con Mario Casas. ¿Cómo ha sido rodar este thriller psicológico?
    El mío es un personaje pequeñito, pero me apetecía mucho porque tenía todas las escenas con Mario y me lancé de cabeza. Las escenas que tengo son importantes en la película, son momentos clave, y el guion es una pasada.

    Tu primera comedia, Salir del ropero, se centra en una joven que recibe la noticia de la boda gay de su abuela. ¿Tú también eres de los que desafían los convencionalismos sociales y religiosos?
    Creo que ya la mayoría de personas de mi generación hemos superado todo esto. Yo no tendría ningún problema con esta noticia. Igual [la reacción sería] de sorpresa al principio, pero no a nivel moral. El mundo está muy lleno de salvapatrias y necesita cada vez menos de eso y más de ‘vive y deja vivir’.

    ¿Es cierto que aparecer como figurante en La mala educación supuso un casting y varias semanas de trabajo para ti?
    Sí, tuve que hacer casting para ser extra. ¡Así de detallista es Pedro, que lo mide todo al milímetro! Fueron varias semanas de rodaje, aunque no todos los días enteros. Tuve que ir un día, por ejemplo, a hacer gimnasia al colegio y otro día me tuve que quedar a dormir, que es cuando pasa una de las escenas más fuertes de la película en unos baños. Ahí, los niños están durmiendo y yo era uno de ellos. Y otro día recuerdo que fui de excursión al río.

    También pasaste tu infancia haciendo excursiones al cine. ¿Tienes alguna manía a la hora de disfrutar de esa experiencia?
    La mayoría de las veces voy solo. A veces, porque lo decido en el último momento. Me siento muy cómodo solo en el cine. Y luego tengo amigos muy cinéfilos, amigos directores, por ejemplo, con los que voy bastante al cine. Lo bueno de eso es poder comentar luego la película. Me gusta la caña de después.

    Pareces un tipo algo tímido. ¿Escogiste la interpretación como terapia para vencer la timidez?
    No siento que fuera así. Yo siento que ha sido más por disfrute. Creo que la interpretación no va de eso. Sin duda, nos ayuda a conocernos como personas, pero no creo que la interpretación tenga que ser un psicodrama.

    ¿Ensaya uno la cara que pondrá si anuncian que no se ha llevado el Goya?
    [Risas]. ¡La verdad que no! Yo pensaba que tenía pocas posibilidades. Era la única nominación de mi película y no era el favorito. Teniendo eso en cuenta, me lo pasé muy bien. No fue una victoria amarga, ni nada parecido. Sigo muy en contacto con Eneko [Sagardoy], me encanta lo que hace y creo que es un actorazo. Creo que si con la primera película ya te nominan, puedes darte con un canto en los dientes. Nadie te debe nada.

    Eso es cierto.
    De hecho, esa misma noche conocí a Pilar Robla, productora de Apache Films, que estaba buscando actor para el personaje que hice en Tu hijo. Me la presentaron y ese mismo lunes me tantearon para el papel. Si me llego a amargar y a quedarme por eso en la habitación, me hubiera perdido quizás el papel que hice en aquella película. La vida va de cómo te tomas las cosas.

    ¿Sigues bajando a tirar la basura en pijama?
    Sí, lo sigo haciendo, aunque ahora me da un poco de corte [ríe].

    ¿Y continúas teniendo diez series a medias?
    Sí, aunque ahora estoy terminando algunas más porque empiezo menos series. Hay series que están muy bien. Ahora estoy a punto de terminar The Marvelous Mrs. Maisel. Me la habían recomendado mucho y la verdad es que creo que esta sí que la voy a terminar.

    Eres un fan confeso del tenis. ¿Acabaste yendo a Wimbledon?
    ¡Sí! He ido a Wimbledon ya un par de veces. He estado en el US Open y en Roland Garros. Me gusta mucho el tenis. Es de los deportes que más disfruto.

    ¿Federer o Djokovic?
    Yo soy de Nadal. A ver, ambos me gustan, quizás Federer más que Djokovic. El tenis ha coincidido en un momento de la historia con tres leyendas. No sé cómo va a ser ese relevo…

    ¿Te siguen mandando fotos fuertes y ofertas sexuales a través de las redes sociales?
    Se ha relajado un poco la cosa. Cuando lo dije, no lo hice porque me pareciera algo ofensivo, sino porque flipaba con lo que la gente llega a enviar cuando saben que solo yo estoy mirando.

    ¿Alguien te negó alguna vez un autógrafo a ti?
    No que yo recuerde. Antes, tenía una colección de autógrafos. A toda la gente con la que iba trabajando les pedía un autógrafo después. Luego ya se me pasó un poco eso. Hay ocasiones en las que puedes admirar a una persona o te hace gracia trabajar con alguien, pero vas aprendiendo a desmitificar.

    “Yo lo que quiero es dedicarme a esto hasta los 120 años”. ¿Tanta energía tienes, muchacho?
    Lo que quiero es seguir disfrutando de lo que hago, como estoy haciendo ahora. Tengo claro que la interpretación es lo que más me gusta y en lo que más cómodo y a gusto me siento. Esto es una carrera de fondo y no me gustaría convertirme en una especie de fenómeno. No estoy nada interesado en ese tipo de carreras.