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‘Merlí: Sapere Aude’: La resurrección del espíritu de ‘Merlí’

Movistar prepara un spin-off de la serie, todo un fenómeno en Latinoamérica desde que Netflix incorporara a su catálogo esta producción de TV3.

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16 de julio de 2019

“No estamos haciendo Merlí 4, esta es una serie nueva”, advertía Héctor Lozano hace unos días, durante nuestra visita al set del spin-off que prepara Movistar sobre uno de los mayores fenómenos de la ficción estatal más allá de nuestras fronteras. Sus tres primeras temporadas lo petaron en Catalunya, donde se emitió entre septiembre de 2015 y enero de 2018. La incorporación de Merlí al catálogo de Netflix disparó la popularidad de la serie, fundamentalmente en Latinoamérica. “Estuvimos en Argentina en abril y el éxito es brutal. Creo que la ha visto más gente que aquí. Un taxista de Buenos Aires me decía que había aprendido catalán viendo la serie. La policía argentina se hacía fotos con Carlos Cuevas en la calle… Es una locura”, recordaba Lozano, el padre de la serie.

Esta nueva mirada al universo de Merlí contará con ocho episodios, y se centrará en la vida universitaria de uno de los viejos conocidos de la serie original, Pol Rubio. El personaje que interpreta Carlos Cuevas encuentra la línea a seguir. Como cuenta el actor, conocido también por su papeles en Cuéntame y en 45 revoluciones, “Pol empieza el primer capítulo muy perdido. No sabe qué hacer con su vida. Cree que sin la figura de su referente no será capaz… pero al final decide estudiar Filosofía. Por él y por Merlí. La temporada mostrará su evolución, con todas las contradicciones e inseguridades”.

Con María Pujalte dando vida a la Bolaño, la nueva figura en la que fijarse, profesora de Ética tan cañera y controvertida como sensible, Carlos Cuevas se reencontrará con antiguos compañeros de reparto: David Solans volverá a ser Bruno, hijo de Merlí y su futura pareja (como bien explicaba un flash forward del final de la tercera temporada de la serie), Boris Ruiz repetirá como el padre de Pol, y Anna Maria Barbany encarnará de nuevo a la Calduch, la abuela de Bruno. Entre las nuevas incorporaciones destacan los jóvenes Pablo Capuz, Claudia Vega (la Eva de Kike Maíllo), la argentina Azul Fernández (en un guiño evidente a los fans del otro lado del charco) y Gloria Ramos (la Collantes de Campeones, por la que fue nominada al Goya, y que supone el segundo trabajo ante la cámara de esta actriz con síndrome de Down).

El rodaje de Merlí: Sapere Aude sirve como motivo para redescubrir la serie original (si alguien no la ha visto, ojo, hay spoilers) y explicar en cinco puntos las claves de su éxito:

1) El carisma de un profesor arrollador:

Es más que evidente, y Héctor Lozano lo ha confesado varias veces, la influencia de El Club de los Poetas Muertos (Peter Weir, 1989) en Merlí. No nos imaginamos a Robin Williams llegando a clase en su primer día de clase y diciendo: “Quiero que la filosofía os haga trempar”, pero sí reconocemos algunos puntos en común entre los métodos didácticos de ambos profesores, más preocupados en incentivar el pensamiento crítico de sus alumnos que en seguir temarios y normas. En el caso que nos ocupa, en el Merlí Bergeron construido por el actor Francesc Orella se dan la mano el carisma arrollador y cierta misantropía (el personaje de Molière es otro referente); es un seductor que no puede evitar tics machistas de donjuán trasnochado (que la serie se encarga de ridiculizar); como padre es tirando a desastroso; como pareja, un cuadro. Pero en su complejidad acaba ganándose a ese grupo de jóvenes en busca de referentes.

2) Los Peripatéticos

Así bautiza Merlí a sus alumnos, un grupo heterogéneo que le sirve a Héctor Lozano para dar una pincelada muy verosímil al mundo de los adolescentes. Ahí reside gran parte del éxito de la serie entre una audiencia joven, que, en TV3, ya había abrazado y volvería a abrazar series con el mismo target, como Pulseres vermelles o, actualmente, Les de l’hoquei. La decena de Peripatéticos protagonistas de las tres entregas de Merlí ayudaban a tocar temas como la muerte, las drogas, el descubrimiento y la identidad sexual, el bullying, la maternidad no deseada, los conflictos de clase, la actitud ante la enfermedad, los celos, e incluso el machismo en la adolescencia. Una variedad temática acariciada con valentía y sin complejos, con la que el público de entre 12 y 18 años se identificaba, y que ayudaba al adulto a comprender (cuando no a recordar) mejor las inquietudes propias de esa etapa vital.

3) Redescubrir la filosofía para aprender a pensar

“Quería hacer una serie que hiciera reflexionar”, contaba Héctor Lozano en la presentación de Merlí, en 2015. Que el protagonista fuera profesor de una asignatura mil veces denostada como la Filosofía, verdadera llave de pensamiento, solucionaba, al menos sobre el papel, esa voluntad del guionista. Al fin y al cabo, el Bachillerato debería formar a los adolescentes no solamente para ampliar conocimientos de materias diversas: también para construirse ante los dilemas que encontrarán a lo largo de su vida, para reflexionar sobre cuestiones éticas, para pensar libremente, para no dejarse influir, para abrazar la tolerancia… Todos esos aspectos están, nos enseña Merlí Bergeron, en la Filosofía desde tiempos de los clásicos. A lo largo de las tres temporadas de la serie, cada episodio tenía el nombre de un filósofo, y su pensamiento se integraba en las tramas. En Sapere Aude, la fórmula no continuará, aunque los debates en clase seguirán presentes, y la figura de la profesora de Ética que encarnará María Pujalte tendrá mucho protagonismo.

4) Un reparto muy sólido

Por un lado, Francesc Orella, actor de larguísimo recorrido: muy conocido en Catalunya gracias a sus obras de teatro y a la televisión, y secundario de peso en filmes como Los ojos de Julia, El Guardián Invisible o Elisa y Marcela. Por el otro, un puñado de jóvenes, algunos sin experiencia, a los que echó el ojo la sabiduría de la directora de casting Consol Tura, colaboradora indispensable del cine de Bigas Luna y ya responsable de fichar a los chavales de Polseres vermelles. Así, los rostros de Carlos Cuevas, David Solans, Albert Baró, Candela Antón, Elisabet Casanovas, Júlia Creus, Marcos Franz o Adrian Grösser se hicieron famosísimos en Catalunya, primero, y en Latinoamérica después. Todos ellos, y otros profesionales como Marta Marco, Pere Ponce o Anna Maria Barbany, crearon un ecosistema interpretativo equilibradísimo.

5) Un nuevo “Chanquete ha muerto”

No ocurrió como hace 40 años, cuando las portadas de los semanarios anunciaban la muerte del icónico Chanquete antes de la emisión del penúltimo capítulo de Verano Azul. Pero, aún sin el spoiler anunciado, la apuesta por matar al protagonista de Merlí fue un golpe tan inesperado como polémico para los enganchados fans de la serie. El último episodio de la tercera temporada asesinaba al carismático profesor, y también lanzaba un arriesgado epílogo en forma de flash forward: siete años después del deceso, los antiguos compañeros de clase se reencontraban y sabíamos qué había sido de sus vidas. Uno de esos destinos apuntados, el de la relación sentimental entre Pol Rubio (a la sazón, el alumno favorito del profesor: el chulito de la clase que esconde a un muchacho sensible, con una realidad complicada en casa, y que se revela como un filósofo en potencia) y Bruno, el hijo homosexual de Merlí, servirá como uno de los hilos argumentales de Sapere Aude.