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‘Juego de tronos’: 8 preguntas que la serie ¿nunca? responderá

[SPOILERS] Dragones, dothraki... y banqueros: el culebrón medieval-fantástico de HBO ha dejado muchos interrogantes tras su último episodio.

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22 de mayo de 2019

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  • Contiene SPOILERS de Juego de tronos T8E6 (y anteriores)

    Concluir una gran historia de forma enteramente satisfactoria es algo casi imposible. Y todo el mundo, desde el bardo más humilde hasta los archimaestres de la Ciudadela de Antigua, saben que esta verdad se vuelve más y más patente cuanto más ambiciosa es la historia en cuestión. Así pues, ¿debería extrañarnos que Juego de tronos se haya dejado unos cuantos cabos sueltos en su última temporada?

    Pues no Algunas de estas lagunas parecen motivadas por el dramatismo, como una forma de incrementar el hálito legendario de la serie de HBO. Otras, sin embargo, podrían deberse a la falta de tiempo para desarrollar el argumento, cuando no a despistes de los guionistas. En cualquier caso, todas son fascinantes… y, quién sabe, podrían servir de pretexto para futuros spin-off.

    ¿Qué pasará con los dothraki?

    Por poco elegante que nos parezca a algunos, el final de los Inmaculados queda, al menos, cerrado en Juego de tronos: los mercenarios eunucos se largan rumbo a la isla de Naath, y punto pelota. Lástima que el show no nos haya dado una conclusión para el otro contingente capitaneado por Daenerys Targaryen (Emilia Clarke). Justo el que más problemas puede dar a largo plazo en Poniente.

    Meditemos sobre esto: tenemos una caballería de élite compuesta por miembros de una cultura nómada cuyo mayor hobby es aplastar enemigos, verles destrozados y escuchar el lamento de sus mujeres. Una cultura a la que, además, el derecho sucesorio se la refanfimfla (¿recuerdas lo que pasó con el khalasar de Khal Drogo –Jason Momoa– cuando este se puso malito?) y cuyo único interés en Poniente, ahora que ha perdido a su líder, se circunscribe a tres puntos muy básicos: matar, violar y saquear.

    Así pues, si algún espectador piensa que los dothraki de Daenerys van a volverse al Gran Mar de Hierba sin decir “aquí estoy yo y mi caballo”, tenemos una finca muy bonita en Valyria que seguro que le interesa. Y se la vendemos barata.

    ¿Tomará medidas el Banco de Hierro?

    Apostamos lo que quieras a que la mayor masacre del final de Juego de tronos no ha ocurrido en Desembarco del Rey. Porque en Braavos, donde tiene su sede esta célebre entidad, tienen que estar rodando cabezas. La primera de todas, la del ejecutivo que aprobó los créditos a Stannis Baratheon Cersei Lannister (Lena Headey), creando con ello un pifostio económico que ni Lehman Brothers. 

    A lo largo de las temporadas anteriores, el Banco de Hierro nos era descrito como un ente despiadado que ponía y quitaba reyes desde sus oficinas. Con recordar que hasta el finado Lord Tywin Lannister le tenía miedo, está todo dicho. “No puedes huir de él, no puedes engañarle, no puedes frenarle con excusas: si le debes dinero y no quieres morir, se lo devuelves”, afirmaba el papá de Tyrion, Cerseiy Jaime. Pese a todo esto, la serie no ha confirmado esta terrible reputación.

    Sin embargo, los hechos son los que son: la corona de Poniente, que ya estaba entrampada hasta las cejas ‘gracias’ a la imprudencia de Robert y la ingeniería financiera de Meñique, tiene que pechar ahora con las deudas de los reyes caídos. A lo mejor por eso Bronn es ahora el consejero de la moneda: cualquiera se atreve a reclamarle un impago a semejante psicópata. Pero si recordamos que en Braavos no solo está el Banco de Hierro, sino también los Hombres Sin Rostro… pues lo mismo el flamante señor de Altojardín tendría que tener cuidado con su cara bonita.

    ¿Por qué los Greyjoy se quedan en Poniente?

    ¿Traído por los pelos? Tal vez. ¿Despachado con dos líneas de diálogo? Indudable. Pero el momento independentista de Sansa Stark valió la pena aunque solo fuese para darle una merecida coronación a uno de los personajes más puteados de la serie. Todo muy bien, hasta que recordamos que, si Invernalia es Donosti de Poniente, las Islas del Hierro son su Rentería.

    De este modo, fue un pasmo ver que, mientras el personaje de Sophie Turner se quedaba hecha una reina (en el Norte), Yara Greyjoy apenas abría la boca en la reunión salvo para pedir la ejecución de Jon Nieve. Recordemos que, cuando su padre Balon (el Dios Ahogado lo tenga en su gloria) decidió aprovechar el conflicto Lannister-Stark para independizar su reino, Yara se sumó a sus planes encantada de la vida. ¿Qué ha pasado aquí?

    Algunos dirán que esto es una nueva metedura de pata de los guionistas, que ya ni se acuerdan de cómo caracterizaron a sus personajes. Pero esa súbita complacencia por parte de la capitana pirata nos suena rara, rara, rara: lo mismo hay otra rebelión Greyjoy incubándose ahora mismo cual huevo de kraken.

    ¿Qué pasará con la loba de Arya?

    Tras secarnos las lágrimas por el reencuentro de Jon Nieve y su Fantasma, es necesario recordar que Juego de tronos se ha dejado un cabo lobuno sin atar. Se trata de Nymeria, la loba huargo de Arya Stark. Allá por la primera temporada, cuando Dama (la mascota de Sansa) moría víctima de las asechanzas de Cersei, la futura asesina sin rostro se vio obligada a hacer huir a la criaturita. Después, en la temporada 7, nos volvimos a encontrar con ella, ya convertida en una bestia depredadora de gran tonelaje.

    Entonces descubrimos que Nymeria no estaba para someterse de nuevo a una simple humana. Y, aunque la escena fuese muy emotiva, nos preguntamos cómo se tomarán los habitantes de las Tierras de los Ríos eso de tener a una manada de fieras salvajes, encabezada por una de las criaturas más peligrosas de Poniente, paseándose por su territorio como si tal cosa.

    ¿Qué ha pasado con la Fe de los Siete?

    La muerte de un líder religioso puede ser un duro golpe para los creyentes de esa fe. Sobre todo si dicho líder muere en una explosión que, además, se lleva por delante a sus aliados más poderosos y a su templo más importante.

    Pero es del género tonto pensar que la religión más importante de Poniente saltó por los aires con el Gran Septo de Baelor: una creencia no desaparece así como así, sobre todo si el pueblo llano ha pasado cientos de años (o miles) profesándola. Y, pese a esto, no hemos vuelto a saber nada de ella ni de sus practicantes desde la sexta temporada.

    Con un poco más de mano izquierda por parte de los guionistas, esta pregunta sería innecesaria: la llegada del largo invierno y la amenaza de los Caminantes Blancos podrían haber motivado conversiones en masa a la fe del Señor de la Luz o a la de los dioses antiguos del Norte, por ejemplo. Pero no hemos visto nada de eso, de modo que siempre nos quedaremos con la duda.

    ¿Qué está ocurriendo ahora en Essos?

    Aunque parezca mentira, las críticas a Daenerys y su trama no empezaron con el penúltimo capítulo de esta temporada. La Madre de Dragones llevaba recibiendo duros ataques desde que tomó por asalto la Bahía de los Esclavos, con numerosas voces reprochando a Juego de tronos que hubiese caído en la narrativa del ‘salvador blanco’ rescatando y civilizando a salvajes de piel oscura.

    Por suerte, la serie subvirtió esa narrativa demostrando lo que ocurre cuando una líder sin experiencia se pone a jugar a libertadora. Pero, tras la marcha de ‘Dany’ a Poniente… nada de nada. No sabemos cuál ha sido el destino de las ciudades en cuestión, ni qué pasó con Daario Naharis (¿lo recuerdas?). Tampoco si los Brujos de Quarth (seguro que de estos no te acuerdas: hasta nosotros hemos tenido que hacer memoria) siguen resentidillos por aquello de que Daenerys y sus dragones le prendiesen fuego a su Casa de los Eternos. 

    Algo de información sobre todo esto habría sido de agradecer, la verdad. Y, puestos a tirar del hilo, también nos habría gustado saber cómo se tomaron en las Ciudades Libres el sindiós geopolítico en el que se ha convertido Poniente.

    ¿Sabía Bran todo lo que iba a ocurrir? 

    Desde su aprendizaje con el Cuervo de Tres Ojos (Max von Sydow) hasta su ascensión al trono, el tratamiento de Bran Stark por parte de la serie ha sido inconsistente en grado sumo. Y eso plantea cuestiones de lo más inquietantes, sobre todo si tenemos en cuenta que el chaval no solo podría escudriñar el pasado a voluntad, sino también el porvenir.

    Muchos indicios apuntan a que el Stark paralítico tiene el don de la profecía: sin ir más lejos, la daga de acero valyrio que le entregó a Arya, y que a la postre sirvió para apiolar al Rey de la Noche. Así pues, ¿por qué Bran no movió ficha para evitar, al menos parcialmente, la matanza de Desembarco del Rey? ¿Es que su entrenamiento le privó de la capacidad para empatizar con el prójimo? ¿Estaba facilitando la aparición del mejor futuro posible, cual Doctor Strange en Vengadores: Infinity War? 

    A nosotros se nos ocurre otra alternativa, según la cual Bran es igual de ambicioso y carente de escrúpulos que el resto de personajes, por más que ahora vaya de místico desapegado, y estaba facilitando un escenario que concluiría con su toma del poder. Así pues, enhorabuena, Poniente: si esto es verdad, ahora mismo no solo tendrías un monarca más malo que la quina (lo cual, para tus estándares, es lo habitual), sino también uno con poderes sobrenaturales que le hacen imposible de derrocar.

    ¿A dónde ha ido Drogon?

    Ya que estamos con Bran, recordemos que en su reunión con el consejo privado se marcaba todo un alarde: según nos daba a entender, su próximo plan es contactar con el último dragón superviviente para controlarlo mediante telepatía. Lo cual está muy bien, pero primero tendrá que localizar al bicho. Y eso nos hace plantearnos el paradero del mismo.

    ¿Se marchó Drogon a Valyria, la arruinada y maldita tierra de origen de los Targaryen, para depositar allí el cadáver de su madre? ¿Partió rumbo a Asshai de la Sombra, el país donde se originó el culto del Señor de la Luz ? ¿Está en las llanuras de Essos, devorando ovejas y vacas a placer (y, a veces, algún niño para el postre)?

    Y, lo más importante de todo, ¿queremos saberlo? En esta era de teorías fan, sobreexplicaciones y retcons a toro pasado, tal vez este detalle haya sido el más satisfactorio del final de Juego de tronos: recordarnos que en toda historia hay detalles que no merece la pena explicar… sobre todo si estos se deben a una voluntad intencionada de emocionar o intrigar al espectador, y no a fallos de caracterización o a la prisa por concluir una historia por todo lo alto antes de que bajen las audiencias.

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