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Gays y lesbianas en Japón, heteros en Occidente: así se ha eliminado a los personajes LGBT del anime

Aunque la animación 'made in Japan' está llena de sexualidades no normativas, estas son censuradas por sistema en doblajes y traducciones.

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01 de julio de 2019

Traducir es difícil. Además de atender a los matices de lo que se dice, también hay que tener en cuenta el contexto en el que se dice y tener en cuenta también la cultura de origen para que la obra original no pierda su significado. Una necesidad que, a veces, sirve como excusa para ocultar aquellos matices que puedan resultar incómodos o fuera de la norma. Esto ha ocurrido mucho en el anime, especialmente en todo lo relacionado con la homosexualidad.

En las versiones occidentales de obras de animación japonesa, explícitas declaraciones de amor se convierten en tibias frases de ánimo y ambiguas declaraciones románticas en extrañas afirmaciones de amistad. Es un ejemplo de lo que llamamos queer erasure” (“borrado queer”), el proceso mediante el cual las personas de sexualidad o género no normativos son eliminados del panorama cultural.

Si bien sería fácil argüir que eso es agua pasada, sigue siendo de lo más actual. Y para demostrarlo, sólo tenemos que ver el caso más reciente: la nueva traducción con la que un show tan mítico como Neon Genesis Evangelion ha llegado al catálogo de Netflix. 

Aquí es necesario partir de un hecho evidente: la nueva traducción es bastante cuestionable de principio a fin. Con introducción de frases inexistentes en el original, morcillas en forma de frases ingeniosas que no estaban ahí y cambios de tono en la conversación, toda la traducción es cuestionable. Pero lo primero que llamó la atención fue cómo un «te quiero» se convirtió en un «me gustas». Y un «Me ha dicho que me quiere» por un «Me ha dicho que soy digno de su gracia».

El cambio es pequeño, pero significativo. Tenemos a dos personajes varones (Shinji Ikari, antihéroe y desastre humano, y Kaworu Nagisa, ángel tentador) bañándose juntos, compartiendo un momento de intimidad, y la traducción minimiza lo que estamos viendo. Cierto es que el momento podría ser solo íntimo, en vez de romántico, pero  es difícil ver cómo una persona puede decirle a otra que le gusta cuando están solos, desnudos y a la luz de la luna sin que la frase evoque matices erótico-festivos.

En cualquier caso, esto no es nada más que el último caso conocido. Porque si viajamos atrás en el tiempo, encontramos casos aún más ridículos que una conveniente sordera tonal del traductor. En Occidente, los contenidos LGBT del anime han sido suprimidos por sistema. 

Sailor Moon: censura, incestos y cambios de sexo

Si hay un caso censura homofóbica con estatus de leyenda entre los otakus, ese es el de Sailor Moon. El hecho de que los doblajes occidentales convirtieran a Sailor Urano y Sailor Neptuno en primas, cuando su actitud era claramente la de amantes, no sólo no hacía menos obvio su lesbianismo (en base al viejo refrán “cuanto más prima, más se arrima”). Siguiendo el ejemplo de la censura franquista en Mogambo, esta ‘genial’ idea añadía tintes incestuosos a la relación entre ambas.

A fin de cuentas, si algo era Salir Moon, era diversa. Para empezar, la protagonista (Usagi en el original, Bunny en Occidente) se enamoraba de un chico, Mamoru, con quien acababa casándose. Pero también se enamoraba de Sailor Star Fighter, una mujer con tendencia a vestir con ropa de hombre. Efectivamente: la aventurera con vestido de marinerito era una adolescente bisexual. Y, por más que se esforzase, la traducción apenas se las apañaba para disimularlo.

Kunzite y Zoisite tuvieron peor suerte.  Además de ser hombres y despiadados generales del Negaverso, estos dos villanos eran pareja. ¿Y cómo hicieron para que no atentara contra las ‘buenas costumbres’ de los homófobos? Cambiando el género de Zoisite y haciendo que le doblaran con voz de mujer.

Algo que también sufrió Fish Eye, un hombre gay muy femenino que solía aparecer travestido que, en la traducción, se convirtió magicamente en gay. Todos casos que demuestran el empeño de invisibilizar  lo queer en una serie que siempre tuvo lugar para afectos de todo tipo.

¿Qué ocurrió con el beso de Naruto y Sasuke?

Con esos precedentes, tampoco debe extrañarnos que ocurriera algo similar con Sakura: Cazadora de cartasEn esta serie, los jóvenes Toya y Yukito eran pareja, pero según la traducción que nos llegó eran sólo muy amigos. Claro, claro. Por supuesto.

Del mismo modo, Tomoyo, la mejor amiga de Sakura, pasó de estar enamorada de la protagonista a simplemente ser extrañamente enfática en su afecto físico por ella. E incluso Shaoran, enamorado en igual medida de Sakura y Yukito, se le niega su bisexualidad al reducir a mera admiración lo que siente por el segundo, incluso si las imágenes dicen otra cosa. Porque, a fin de cuentas, se pueden cambiar las palabras, pero las imágenes siguen contando otra historia.

Salvo que tu celo contra cualquier mínima desviación de la heterosexualidad normativa no llegue hasta los extremos más ridículos.

Naruto no es una serie especialmente LGBT friendly. Prácticamente todo lo que en ella se sale de la heteronormatividad viene del fandom. Entonces, ¿por qué la incluimos aquí? Porque, en el anime, el protagonista y su amienemigo Sasuke están peleando tan intensamente que, por accidente, chocan el uno con el otro y se acaban besando. Algo que no pasa de ser un pico tonto, no intencionado, usado para la comedia. Salvo que aquí nunca vimos eso.

Ese plano fue completamente eliminado para la emisión de la versión internacional, dejando sólo la reacción del público a un choque que nunca vemos y que no tiene sentido fuera de contexto. Algo que no sólo elimina lo que era un chiste, no una apología ni representación de ninguna clase, sino que además le quita todo el sentido a la escena.

Yuri! On Ice: gays en el frigrorífico

Pero volviendo al tema de la traducción, los curiosos ‘errores’ de localización también se dejaron ver en una de las series más aclamadas de los últimos años, Yuri! On Ice. Allí sus dos personajes protagonistas, Yuri y Víctor, patinador sobre hielo y entrenador respectivamente, parecen compartir una relación que va más allá de lo profesional. Algo que los subtítulos parecen no entender.

Traduciendo frases dichas de forma neutra (“¿Tienes pareja ahora mismo, Yuri?”) por frases dichas con género explícito (“¿Tienes novia ahora mismo, Yuri?”) o haciendo cambios de palabras (“Por favor, sé mío hasta que me retire”) que eliminan cualquier clase de subtexto de la frase (“Por favor, sé mi entrenador hasta que me retire”). Algo que quizás sería aceptable en otras series, pero no en una donde, literalmente, los personajes intercambian anillos de compromiso y los otros personajes les preguntan que cuando se han casado.

Por supuesto, podríamos seguir. Existen más ejemplos. Más casos. Pero la cuestión es bien simple: no avanzamos. No importa cuánto tiempo pase, seguimos borrando la más mínima noción a algo diferente a la heterosexualidad cisgénero, sea por mala fe o porque no concebimos otra cosa. Y eso es un problema. Porque, en el siglo XXI, ya deberíamos empezar a aceptar que lo normal sólo existe en los prejuicios de quienes nunca han tenido que soportar no verse en la ficción.

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