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Murdoch, supremacismo blanco y Sam Raimi: el showrunner de ‘The Boys’ explica las claves de la segunda temporada

'No hay ninguna línea que no cruzaría con esta serie'. Hablamos con el creador de 'The Boys', Eric Kripke, sobre la apuesta más subversiva de la TV actual.

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14 de septiembre de 2020

En dos semanas, la nueva temporada de The Boys ha llegado a su ecuador y toca hacer balance. De momento, en tan solo cuatro episodios, sumamos una ballena asesinada, unas branquias cantarinas y un niño empujado desde un tejado. También una superheroína racista para quien no pasa el tiempo y un ególatra desatado ante tanto cambio a su alrededor.

A la espera de saber qué nos deparan los cuatro capítulos restantes de la segunda entrega de la serie más subversiva de la TV (¿para cuándo Terror, ese perrito ninfómano de Butcher (Karl Urban)?), hablamos con el ideólogo de todo este caos tan desquiciante como adictivo, el showrunner Eric Kripke, sobre esta temporada con doble de Compuesto V.

Sam Raimi te dio el siguiente consejo: “Crea personajes que amas para después torturarlos”. ¿Lo has llevado al siguiente nivel esta temporada?  

Diría que sí [ríe]. Un error común que se comete con las segundas temporadas es que los productores intentan llevarlas al máximo, hacerlas más grandes. Y eso no puedes sostenerlo, no puedes seguir haciéndolas más y más grandes. Para mí, la clave está en profundizar cada entrega, retar más a los personajes y hacer las cosas más difíciles para ellos. No necesitas grandes espectáculos, lo que necesitas es un drama y dilemas más intenso.

Para esta nueva temporada de The Boys, nos planteamos qué es lo peor que puede pasar a cada uno de los personajes, e intentamos que pasara. Así se desesperan y empiezan a mostrar nuevas partes de sí mismos. Ese era el objetivo en la segunda entrega, torturarlos más de lo que ya lo hicimos en la primera.  

The Boys es una sátira superheroica, pero también una crítica feroz a la industria farmacéutica, al acoso, al racismo. ¿Crees que el género se presta a tocar estos temas tan sensibles? 

Sí, totalmente. La buena ciencia-ficción y la fantasía son metáforas del mundo en el que vivimos. Uno de mis héroes es Rod Serling, que usó la ciencia-ficción porque te permite hablar de cosas de las que no podrías de otra forma.

En cuanto a nuestra serie, acepté hacerla porque quería burlarme de los superhéroes y, al empezar a trabajar en ella, me di cuenta de que cubre el preciso momento que estamos viviendo, al menos en EE UU, donde el autoritarismo y el estrellato se combinan. La gente está usando las redes sociales y la telerrealidad para promover el fascismo. Y de eso va esta ficción, de héroes que utilizan los medios, las películas, el foco, para manipular al público según sus intereses. Cuando los guionistas y yo nos dimos cuenta de esto, supimos que teníamos que hablar de lo que está pasando, y empezamos a escribir sobre lo que veíamos en las noticias. 

Esta temporada habla mucho sobre la xenofobia. Puedo decirte que en la tercera temporada, plasmaremos de forma metafórica la respuesta a la COVID-19 aquí en EE UU. Es una suerte tener una serie en la que poder hablar de lo que pasa en el mundo y aliviar ahí mi frustración.

Esa xenofobia a la que aludías se refleja en Stormfront (Aya Cash).

Estoy muy emocionado con este personaje. En los cómics era hombre, pero lo hemos convertido en mujer porque hemos querido crear la peor pesadilla de Homelander (Antony Starr), y su peor pesadilla es una mujer que no tiene miedo de él y le roba su foco. 

Con ella, hemos podido hablar del supremacismo blanco, que también está en los cómics y en la sociedad. Lo peligroso hoy en día es que esas ideologías consiguen colarse a través de las redes sociales y atraer a nuevas generaciones. No son los viejos ‘Rednecks’ de los 60 en EE UU, es un fenómeno diferente y queríamos reflejar cómo ideas viejas y odiosas siguen expandiéndose de nuevas maneras. Esa es la inspiración detrás de Stormfront. 

Háblanos de Stan Edgar, el personaje de Giancarlo Esposito.

Giancarlo es un actor brillante, da clase a todo lo que hago. Su personaje representa la seriedad de Vought como corporación, representa el capitalismo de esa empresa. Madelyn Stillwell (Elisabeth Shue) tenía que halagar a los Siete, darles cariño, pero Edgar es el CEO de una compañía farmacéutica y de armas, y ve en los héroes niños a los que hay que cuidar.

Hablamos mucho sobre cómo se tenía que sentir Rupert Murdoch con 20th Century Fox: por un lado, tienes una maquinaria grande que está haciendo dinero y, por otro, una división de entretenimiento que es un gasto y que no te tomas muy en serio. 

También tenemos el delirante cameo de Patton Oswalt. ¿Estará a la altura la posible participación de Jeffrey Dean Morgan en la tercera entrega?

Ha sido más fácil conseguir gente para la segunda temporada que para la primera, de eso no hay duda. En la primera, elegimos a cualquiera que respondiera a Seth Rogen [ríe]. Este año tenemos fans que nos contactan y ha sido muy divertido. En cuanto a Jeffrey, hemos estado escribiéndonos para ver cómo podemos hacerlo. Pero quiero advertir a todo el mundo de que la COVID-19 podría fastidiar esto.

Él da vida a un personaje regular en The Walking Dead y solo podría venir por un par de días. Si sigue habiendo una cuarentena de dos semanas entre Canadá [The Boys se rueda en Toronto] y EE UU, es imposible. De las muchas cosas que la COVID está fastidiando en el mundo, el cameo o papel de Jeffrey Dean podría ser una más, pero si la cuarentena desaparece y un par de cosas se amoldan, intentaremos hacerlo, sí.  

¿Cuánto tienes The Boys de otros héroes irreverentes que ahora están tan de moda como Deadpool o Shazam? ¿Te influyeron? 

No me influyeron porque la serie tardó en salir y la estábamos escribiendo antes de que se estrenara la primera Deadpool. En todo caso, estarán ellos influidos por nosotros [ríe]. Pero todas estas apuestas son fruto de lo mismo: hay tanto material de superhéroes ahí fuera que era inevitable que alguien empezara a deconstruirlos. Lo mismo pasó en los cómics cuando llegaron Alan Moore o Neil Gaiman.  

Sympathy for the Devil, Pressure, You Are so Beautiful, We Didn’t Start the Fire… son solo algunos de los temas que hemos escuchado hasta ahora en la segunda temporada. ¿Cómo seleccionas la música para la serie?

La música es muy importante para mí, también como fan. Es un elemento fundamental de las series. Normalmente no elegimos los temas al escribir el guion, sino que lo hacemos ya con los editores y, sí, es un proceso largo. Probamos muchas canciones hasta que encontramos la que encaja.

Ya me conocen, ya saben que nunca elegiría una canción que fue grabada después de 1983, saben mi gusto. Hay veces en las que las series incluyen canciones que son actuales, pero después nadie se acuerda de ellas. Creo que es mejor poner temas que han sobrevivido al paso del tiempo y son como atemporales, así haces que la ficción sea más mítica, más atemporal.   

¿Puede la tercera temporada de la serie ser aún más loca que está? ¿Hay alguna línea que no cruzarías? 

Sí y no. No aspiro a lo asombroso, intentar superarse constantemente es algo insostenible, pero si controlas lo que pasa a los personajes emocionalmente, no tienes que preocuparte por buscar la espectacularidad, solo por dar con eso que ilustre de forma loca qué está pasando al protagonista. En cuanto a sí hay una línea que no cruzaría, no. Amazon nos ha dado mucha cuerda con la que colgarnos y tenemos la intención de ir tan lejos como podamos.

Has escrito tanto para televisión tradicional como para plataformas. ¿Con cuál te quedas?

Soy mucho más feliz haciendo 8 episodios en lugar de 23 por temporada. No volveré ahí, ese momento de mi vida ya pasó. Hacer menos capítulos no se traduce en menos trabajo porque acabas escribiendo, volviendo a escribir y enfocándote en cada detalle. La ventaja es lo creativo, que puedes contar una historia mucho más comprometida.

Si la gente supiera lo caótico que fue hacer Sobrenatural, estaría aterrada. Escribía escenas que se rodaban 24 horas después y a veces por eso había momentos brillantes, porque no tenía tiempo para pensarme las cosas dos veces. Pero en general es mejor tener ese tiempo y así poder hacer un producto mejor. La calidad de los shows en streaming es por mucho mejor porque tienen más recursos y menos episodios.  

Puedes ver la segunda temporada de The Boys en Amazon Prime Video.

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