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‘Doctor en Alaska’: así era la “Twin Peaks’ para la gente normal” por la que nadie daba un duro

Celebra el 30 aniversario de 'Doctor en Alaska' volviendo con nosotros a Cicely para conocer el origen de una de las series más peculiares de los 90.

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08 de julio de 2020

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  • Nadie daba un duro por Doctor en Alaska cuando la cadena CBS aceptó a regañadientes emitir una tanda de ocho episodios de esta serie para rellenar su parrilla televisiva en el verano de 1990. Nadie excepto sus creadores y productores, Joshua BrandJohn Falsey, que sacaron adelante aquella primera temporada con un exiguo presupuesto de 829 mil dólares.

    Pero esta original producción, repleta de guiones inteligentes y personajes bien diseñados, logró enganchar a la audiencia estadounidense desde el principio y, tres décadas años después de su estreno, está considerada como un pequeño clásico.

    “De alguna manera la gente había encontrado su serie de verano. Fue un éxito de crítica: el único espectáculo que hice que fue un éxito de crítica. Fue una serie de top 20, a veces de top 10, y fue un éxito comercial. A todo el mundo le encantó”, comentaría el propio Brand sobre los inicios de Doctor en Alaska.

    Las tramas de aquella comedia dramática, que en un principio iba a llamarse Dr. Snow, apelaban de algún modo al respeto a la diversidad y la aceptación del otro. Doctor en Alaska estaba protagonizada por un maniático (pero en el fondo entrañable) médico judío de Nueva York, Joel Fleischman (Rob Morrow), quien había obtenido la carrera de médico gracias a un préstamo del estado de Alaska, y un buen día se ve obligado a devolver el favor ejerciendo su profesión, durante al menos cuatro años, en un pueblo perdido de aquellos lares llamado Cicely.

    El que ha visto la serie sabe que Joel pasaría la mayor parte de la serie esforzándose por adaptarse al cambio e integrarse en un entorno salvaje como aquel, aunque el asunto no le resultará tarea sencilla.

     

    Buscando Alaska en cualquier lugar

    Brand y su equipo supieron desde el principio que no iban a poder rodar la serie en Alaska, pero tenían clarísimo que había que encontrar una locación que trasladase de alguna manera a los espectadores al ambiente de aquel exótico y salvaje destino de belleza gélida.

    “Tuvimos que averiguar dónde podíamos rodar. Fuimos a Colorado, Seattle, y no pudimos encontrar un lugar allí. Recuerdo que el gerente de localizaciones dijo: ‘Tengo un lugar más para mostrarte’, y nos llevó a Roslyn, a sesenta millas de Seattle, sobre las montañas Cascade”, recordó en una entrevista el productor de televisión.

    La ficticia Cicely, fundada por dos librepensadoras lesbianas, contaba apenas con 849 habitantes y estaba poblada por una serie de inadaptados y peculiares personajes que por azares del destino habían terminado viviendo en aquel lugar remoto.

    Desde un empresario multimillonario que pretende convertir Cicely en un gran centro turístico (Barry Corbin), hasta una atractiva e independiente aviadora con su propio servicio aéreo de taxis (Janine Turner), pasando por un locutor de radio culto y exconvicto (John Corbett), o una indígena tlingit parca en palabras que trabaja como recepcionista y asistente de enfermería para el doctor Fleischman (Elaine Miles).

    Si bien es cierto que la serie era bastante coral, no es menos cierto que –al menos al principio– el actor y músico Rob Morrow, quien pasó cuatro años y medio viviendo en un apartamento alquilado en el área de Seattle, Washington, mientras la rodaba, se convertiría en la auténtica sensación del show.

    “Me mudé de Nueva York a Seattle, [saliendo] totalmente fuera de mi mundo, para hacer esta serie, donde en mis peores momentos me sentí como un esclavo por contrato y en mis mejores momentos me sentí obviamente afortunado”, confesaría una vez Morrow, quien antes de empezar a trabajar en Doctor en Alaska había pasado varios años sin un duro y sin trabajo.

    Sin embargo, el actor —que ganaba alrededor de 18 mil dólares por episodio— acabó empachado de estetoscopios y recetas médicas y, para disgusto de sus fans, decidió abandonar la serie a mediados de la sexta temporada; entre otras cosas, tras ser incapaz de negociar un aumento de sueldo.

    “Era muy joven y me sentía estancado. Estaba hambriento de nuevas experiencias”, dijo en una entrevista el actor, quien se centró a partir de entonces en su carrera en el cine. Los productores sustituirían entonces a su personaje por los del doctor Phillip Capra (Paul Provenza) y su mujer, pero a la audiencia no le hizo gracia aquel cambio y la serie tuvo que echar el cierre definitivo en el verano de 1995.

     

    ‘Doctor en Alaska’ en España

    Doctor en Alaska, de la que The New York Times aseguró que era una especie de ‘Twin Peaks para la gente normal’, no aterrizó en nuestro país hasta abril de 1993, pero, emitida por La 2 de TVE, conectó bastante bien con los telespectadores españoles. Además, la calidad de la serie le permitió arramblar con 39 nominaciones a los Emmy, ganando siete premios, incluido el de mejor serie dramática del año 1992.

    El producto ha logrado trascender al paso del tiempo y la pegadiza sintonía de su icónica cabecera, con aquel alce americano (Morty) pululando por las calles del pueblo —que, por cierto, murió en enero de 1994 a los cinco años de edad—, forma ya parte de nuestros principales recuerdos seriéfilos.

    Quizás por esa razón, a finales de 2018 se anunció que el canal CBS estaba trabajando en un revival de la serie y que el susodicho volvería a estar protagonizado por Rob Morrow, quien también ejercería de productor ejecutivo del proyecto. De momento, eso sí, ese revival parece estar tan congelado como aquellas tierras baldías de Alaska.