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‘Curb Your Enthusiasm’: Los 10 momentos más vergonzosos de Larry David

Pollos palestinos, perros rata y humanos despreciables: recordamos los mejores momentos del neurótico más despreciable e hilarante de la TV

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02 de octubre de 2017

Tras seis años, hoy por fin regresa a HBO la serie Larry David, una serie que lleva el nombre de su creador y protagonista… quien se ha especializado en encarnar al ser más despreciablemente divertido de la historia de la televisión. Para celebrar su retorno, recordamos nuestros 10 nuestros episodios favoritos del gran neurótico de la televisión actual.

10.- El libro de los engendros (T6E05)

En los años pre-Uber, Larry David se enfunda su gorrilla de chófer para llevar al Staples a un pasajero ilustre: un lujo ver a dos de los tipos con peores pulgas del universo, como son John McEnroe y Larry, discutir a grito pelado. Obviamente, son dos almas gemelas: gente con una personalidad tan marcada y tal desprecio por las convenciones sociales que solo pueden acabar enfadados.

9.- El perro rata (T6E06)

¿Hay algo menos susceptible de broma hoy en día que el animalismo? Probablemente, no. Y por eso Larry se ríe de tan particular colectivo siempre que puede. He aquí un ejemplo: cuando uno desayuna mal, ya es imposible solucionar el día. Larry tiene problemas con la tostadora, su mujer Cheryl no está muy receptiva a sus deseos sexuales y, para colmo de males, no se le ocurre otra cosa que aplastar a una araña y calificar de “rata” al perro de Jean, una guapa sordomuda. Podría ser peor y es peor: durante una representación teatral, el acompañante de Larry confunde al chucho con una rata y lo aplasta a pisotones, cerrando el círculo… por aplastamiento.

8.- El donante anónimo (T6E02)

El capítulo introduce al simpático caradura de Leon que, ya desde la primera noche, tendrá consecuencias funestas en la vida de Larry. Para empezar, no se le ocurre otra cosa que masturbarse y limpiarse con la manta, lo que hará que Larry quede retratado, como diría Josep Pedrerol, en la tintorería. Como la cosa va de amor no recíproco, Larry sucumbirá a un tremendo ataque de celos por la relación entre su esposa y Ted Danson… y no es de extrañar con ese pelazo que se gasta el actor.

7.- El cisne negro (T7E07)

De nuevo, Larry y sus problemas con los animales, ya sean bípedos o palmípedos. Su irritante carácter tiene el don de producir anginas de pecho a otros seres humanos, como ya habíamos visto en El acupuntor (T2E06) pero en este capítulo se supera. Y es que durante una jornada de golf produce un ataque cardíaco a otro jugador que acaba con su vida. Si la cosa ya es de por sí funesta, peor se pone cuando, en medio de un birdie, reviente a golpes de palo de golf a un cisne negro. El director japonés del club de golf se tomará cumplida venganza en la lápida de la madre de Larry.

6.- El incidente de las gambas (T2E04)

Uno de los grandes placeres de los fans de Larry David es tratar de capturar todas las referencias a otras series que constituyen buena parte de los guiones de la serie. En este sentido, El incidente de las gambas es todo un tesoro. Parte de una parodia de un episodio de Seinfeld escrito por el propio David en el que el directivo de HBO (que es la cadena que produce la serie) se lleva su pedido de gambas en un restaurante chino, lo cual pondrá de los nervios al neurótico Larry y convertirá en una tarea harto complicada el venderle a ese mismo directivo una serie con Julia Louis-Dreyfus (“¡Quiero poder decir ‘joder’ en pantalla!”). Como colofón, Larry canta enajenado la sintonía de Rawhide, la serie que convirtió en estrella a Clint Eastwood.

5.- Seinfeld (T7E10)

Un placer para nostálgicos: Larry David consigue reunir en este episodio a sus viejos amigos de Seinfeld para demostrar lo crueles que pueden llegar a ser un puñado de cómicos narcisistas. Está Seinfeld, por supuesto, pero también Julia Louis-Dreyfus y el que más va a recibir de todos, Jason Alexander, con el que Larry y Seinfeld demuestran tener ningún tipo de piedad y que será la ocasión perfecta para ver las dotes como imitador de Larry David. Lo que finalmente contempla el espectador es, por comparación con Seinfeld, hasta qué punto Curb Your Enthusiasm ha transformado el formato y el tono de la sitcom clásica.

4.- El monumento conmemorativo a Ida Funkhourser (T6E03)

Nunca jamás fue Larry tan ruin. Tras otro de sus clásicos arrebatos en los que ofende a la mitad del vecindario, decide solucionarlo todo con flores. Pero claro, una buena idea en la mente de Larry solo puede resultar calamitosa, porque en vez de ir a la floristería se dedica a robar las flores del homenaje funerario a la madre de su amigo Funkhouser. Como no podía ser de otra manera, le acaban pillando. 

3.- La sección especial (T3E06)

De tal palo, tal astilla: solo el padre de Larry, Nat, es capaz de llegar a sus niveles de miseria moral. En uno de los mejores ejemplos nunca vistos de humor negro, Nat le comunica a su hijo la muerte de su madre como el que habla del tiempo en un ascensor con un vecino pesado. No es la única sorpresa: su madre ha sido enterrada en la zona de ‘pecadores’ por un supuesto tatuaje en el pompis. Por supuesto, Larry estará a la altura y utilizará la defunción en su propio beneficio para putear al personal, incluido un enterrador al que sobornará con dinero falso de un set de la película de Martin Scorsese.

2.- Krazee-Eyez Killa (T3E08)

De alguna manera, Larry David encarna a esa inmensa clase blanca estadounidense que tiene serios problemas con la minoría afroamericana. Hay maneras diferentes de expresarlo. Kathryn Bigelow lo ha hecho recientemente con Detroit. Larry David lo hace constante mente en su relación con Leon, Loretta o con la prostituta Morena en El carril de los coches compartidos (T4E06). Sin embargo, el momento más brillante es cuando conoce al rapero Krazee-Eyez Killa, que lo considera un colega pues él también se dedica a la escritura. Es el choque de la alta cultura con la cultura popular, de Nueva York con Los Ángeles, del blanco con el negro. Y, claro, pues tienen que hablar sobre las ventajas e inconvenientes del cunnilingus. Es el mejor retrato de un país como EE UU deliciosamente complejo y diverso.

1.- Pollo palestino (T8E03)

Larry David ha llevado el género conocido como “humor judío” y su irreverencia a cotas que, tal vez, solo se hayan visto en la carrera del malogrado Lenny Bruce. El mejor ejemplo de ello es este capítulo en el que se chotea de lo más sagrado para un judío: su religión. Y es que aquí lo vemos en la disyuntiva de hacer caso a su estómago o a su ideología, cuando tiene que enfrentarse a un delicioso pollo de un restaurante palestino regentado por antisemitas. A la manera de Hitchcock, del estómago se pasa a la cama, con un diálogo de guarradas políticamente incorrectas de lo más sabrosas (“Cerdo sionista […] Voy a follarme al judío que llevas dentro”). Un retrato maravilloso que demuestra que la vida es un absurdo (y la religión otro).

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