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¿Cuáles son los engranajes narrativos de Damon Lindelof?

Damon Lindelof ha nacido para escribir 'Watchmen' de la misma forma que era su destino cambiar la narrativa serial con la imperfectísima 'Perdidos'.

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27 de octubre de 2019

La tradición en la ficción hecha en Hollywood, y no nos vamos a detener en las excepciones (que las hay), es ser crítica con la política estadounidense sobre todo desde que los errores de Nixon dejaron a la vista la podredumbre de una nación levantada por colonos. Nixon fue el detonante también para que Alan Moore y Dave Gibbons elevaran el arte del tebeo con Watchmen construyendo una historia que reflejaba las ansiedades contemporáneas a través de una historia alternativa donde (y aquí la historia no es tan alternativa) el país avanzaba hacia una guerra nuclear con la Unión Soviética. 

Han pasado 30 años desde entonces y Damon Lindelof ha sido el encargado de continuar la historia de Moore y Gibbson. Durante semanas se habrá estrujado los sesos pensando con qué demonios habría su show en HBO, qué tema crucial ponía en la palestra para darle un nuevo impulso a la historia, un nuevo engranaje que funcionara como los relojes que construía el padre de Jon Osterman, el superhéroe cuántico llamado Dr. Manhattan. Eligió la masacre de Tulsa de 1921, un episodio oscuro de la historia de Estados Unidos que escondieron hasta hace bien poco. 

De esta forma Lindelof escoge cuatro temas que serán cruciales en nuevo serial: RACISMO – BRUTALIDAD POLICIAL  – TERRORISMO – FASCISMO.

Y todos se relacionan en una especie de círculo similar al símbolo de Dr. Manhattan. El esclarecimiento de altercados y matanzas como las de Tulsa provoca una serie de medidas sociales beneficiosas para las víctimas y llevadas a cabo por el gobierno de Robert Redford (sucesor de Reagan)  cuyas consecuencias son el odio convertido en racismo de los blancos con pocos recursos del sur, sofocado por una brutalidad policial que desemboca en un grupo terrorista de corte fascista que quiere hacer volar las bases de un estado construido sobre la culpabilidad de tremendos hechos violentos empujados por el racismo. Y así…

Bravo por Lindelof. Ahora le toca al espectador sumergirse en las estrategias narrativas de un escritor que ha encandilado a gran parte de la audiencia de la misma forma que ha agotado la paciencia de otra gran parte. El periodista musical Jota Castellanos hizo una condensación perfecta de palabras para describir los motivos de esa frustración, expresando lo que Lindelof parecía querer decirnos con su forma de contar historias: “Soy más listo que tú porque yo sé cosas que tú no sabes. Pum, ¡sorpresas! Ya te enterarás de todo… o no”

Y básicamente eso es lo que ocurrió con Perdidos. Él y el resto de los guionistas de la serie comenzaron a construir un castillo de naipes a base de misterios que parecían tremendamente relevantes para la historia, osos polares, bases bajo tierra, humo negro con sonido de maquinaria futurista, personajes con vínculos vitales inesperados e inexplicables donde se suponía que la ciencia ficción y el destino jugaban papeles importantísimos a pesar de la tremenda contradicción de fondo. Ese castillo de naipes se hizo cada vez más y más grande hasta que fueron incapaces de sostenerlo y en una última temporada los capítulos resolutivos fueron muy poco satisfactorios. Lindelof y su equipo optó por una conclusión melodramática y pobre. Al menos, durante los años que duró la serie, su creador trabajó una nueva forma de construir la narrativa que pasaría a la historia de la televisión.

Y volviendo a Watchmen, si tenemos en cuenta lo aprendido durante su carrera, lo bueno y lo malo. Lo que podemos esperar de este nuevo show de HBO, llamado a ser la nueva gran obra de la plataforma, está inscrito en las claves de esa narrativa. Que son…

TWIN PEAKS, POR SUPUESTO

Sin Twin Peaks no existiría Perdidos, y probablemente esta edad dorada de la televisión o no existiría o sería radicalmente distinta. Twin Peaks le dio a las ficciones televisivas una nueva dimensión, David Lynch transformó el lenguaje del medio complicándolo (con un gusto por lo laberíntico, lo misterioso y lo místico) al mismo tiempo que lo hacía tremendamente popular y accesible para todo el público. Entre este público estaba, claro Lindelof, que sintió que la ficción de ABC estaba escrita para él. 

Twin Peaks es una serie que permite varios visionados ya que guarda miles de pistas que alimentan teorías sobre su propio universo, sobre la psique humana, los universos paralelos, los sueños y por supuesto el mal y el bien en su forma originaria. Twin Peaks, es, de hecho , un género en sí mismo… Podemos decir sin equivocarnos que los trabajos de Lindelof para televisión pertenecen al género Twin Peaks. 

EL SPOILER

El spoiler, más allá de una término de moda vinculado a los atracones seriales que en la actualidad sufrimos casi a diario. No queremos que nadie nos estropee ninguna experiencia audiovisual así que tenemos que verlo todo cuanto antes. La mala noticia es que estamos en un momento en el que la producción audiovisual tiene una producción inabarcable, necesitaríamos varias vidas para ver todo y ni con esas podríamos llegar incluso a lo que los líderes de opinión señalan como obras magnas de la televisión. Sin embargo, el spoiler es algo más que eso, el spoiler puede ser un astuto elemento narrativo para estimular al espectador. 

Por ejemplo, y haciendo trampa, cuando el personaje de Vicent Vega interpretado por John Travolta en Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, muere estamos a mitad de película, y debido a la narración no lineal de este clásico todavía asistimos a un tercer acto donde este personaje tiene inmenso protagonismo. El cerebro del espectador procesa la acción de forma radicalmente distinta los diálogos y las acciones que ocurren en la pantalla porque sabe qué es lo que a ocurrir con ese personaje inmediatamente después. Algo así como la tradición en el teatro griego en el que las hazañas de los héroes clásicos (o sus tragedias) se recitaban por un coro antes de que los actores las interpretaran. 

En la narrativa de Lindelof utilizar el spoiler en forma de flashforward es habitual y, de hecho, alguno de los mejores momentos de la ficción televisiva están firmados por él utilizando este recurso, hablo claro de esa famosa frase de Jack en Perdidos con la que finaliza una de sus temporadas: “¡Tenemos que volver!”. 

UN TRAUMA CON LA ENCYCLOPEDIA BROWN

Según cuenta el propio Lindelof cuando era pequeño estaba obsesionado con una serie de libros que se llamaban Enciclopedia Brown. Estos libros eran también un juego para resolver misterios, cada libro tenía diez misterios diferentes y al final del libro se resolvían cada uno de ellos. Lindelof, como haríamos absolutamente todos nosotros si en nuestras manos hubieran caído estas obras infantiles, hubieramos ido al final directamente para saciar nuestra curiosidad. Así que un día el padre del pequeño Damon cogió estos libros y arrancó los finales diciéndole: Será más interesante para ti no sabes si tenías razón”.

Y así es como construye Lindelof cada una de las historias que escribe, llenándolas de pruebas con una respuesta correcta (o varias) sin dar la posibilidad al espectador de ir al final para saciar su curiosidad. 

Para Lindelof el significado de la vida es la búsqueda de su propio significado.

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