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20 años de ‘Las chicas Gilmore’: madres, hijas y cafeína

Hace 20 años, Lorelai y Rory Gilmore nos llevaron a Stars Hollow, paraíso del buen café, las charlas a la velocidad de la luz y los festivales de pinturas vivientes.

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05 de octubre de 2020

Un buen artículo homenaje a Las chicas Gilmore sería un trabalenguas de infinitas subordinadas cargadas de humor ingenioso y referencias pop bajo manchones de café recién hecho. Se escribiría a mano en alguna mesa del local de Luke (Scott Patterson), lejos de las ventanas, no vaya a ser que Kirk (Sean Gunn) vuelva a perder el control del coche. Nada de móviles, solo cafeína y hamburguesa con patatas fritas. Tal vez helado de Ben & Jerry’s de postre.

Fue precisamente en una cafetería de Washington Depot, Connecticut, donde Amy Sherman-Palladino, en ese momento una prometedora guionista que había trabajado en Roseanne, encontró la inspiración para la serie que la encumbraría: “Todos se conocían, la gente hablaba sobre huertos de calabazas y los clientes se servían su propio café detrás de la barra cuando la camarera estaba ocupada”. En 24 horas, tenía el pitch para una ficción e incluso los diálogos del piloto.

El 5 de octubre del año 2000, hace 20 otoños, Lorelai Gilmore (Lauren Graham) pedía dinero a sus padres, con los que no tenía relación, para poder matricular a su hija Rory (una debutante Alexis Bledel) en Chilton, un prestigioso colegio. Así arrancaban siete temporadas de cenas de los viernes con los abuelos por puro chantaje, maratones de baile, novias a la fuga, Yale, dedicatorias de amor en karaokes, pizzas de cumpleaños y hasta Brigadas de vida y muerte.

Eso sí, a Sherman-Palladino le tocaría esperar hasta Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore, el revival de Netflix en 2016, para dar a este fenómeno inesperado el final que había imaginado (aquellas cuatro últimas palabras…) tras su marcha antes de la séptima y última temporada.

Las chicas Gilmore sobrevivió a la era Perdidos, Friends, 24 o Mujeres desesperadas gracias a la química entre sus protagonistas, a sus diálogos punzantes y al encanto de ese pueblo llamado Stars Hollow donde todo olía a café. Algunos la consideran un ‘placer culpable’ alejado de las grandes series que nos ha dado la actual edad de oro de la televisión. Serán los prejuicios. Nosotros nos quedamos con lo que Rory y Lorelai le decían a Dean (Jared Padalecki) en la primera temporada, cuando él preguntaba si El show de Donna Reed era “solo” una serie: “Es un estilo de vida”, “Es una religión”.

 

Cuando soñamos con mudarnos a Stars Hollow

“¿Papá? Sí, soy Lorelai, ¿alguien más te llama papá?”. Y así todo el rato durante siete temporadas con la familia Gilmore. He aquí las seis razones principales por las que nos enamoramos de esta serie (aquí tienes más razones, por si te parecen pocas):

 

Las mujeres Gilmore

El show se centraba en la relación maternofilial tan especial entre Lorelai, de 32 años, y su hija Rory, de 16. Pero Sherman-Palladino confiesa que le costó ver el potencial de la ficción hasta que incluyó a la abuela Emily.

 

Su verborrea

A toda leche, con diálogos cargados de ironía y muchas referencias culturales, así hablaban Lorelai y Roy. Las protagonistas pronunciaban 200-250 palabras por minuto, cuando el resto de los mortales solemos decir unas 150.

 

El café

No es casualidad que la serie arrancara con Lorelai suplicando un café a Luke. Según un estudio, las Gilmore se bebieron 397 tazas en siete temporadas. Alexis Bledel odia el café y lo sustituía por coca-cola.

 

¿Dean, Jess o Logan?

Luke es sin duda el gran amor de Lorelai, pero, ¿y el de Rory? Jess (Milo Ventimiglia), lector empedernido, gustó tanto que estuvo a punto de protagonizar un spin-off.

 

Stars Hollow

Pueblo (ficticio) de festividades, la librería Black-White-Read y habitantes pintorescos: la cocinitas Sookie, el pluriempleado Kirk o el enemigo de los cisnes Michel (Yanic Truesdale), entre otros.

 

Su cabecera

Sin desmerecer a la banda de Lane (Keiko Agena), el hit de la serie fue Where You Lead. Compuesto por Carole King y Toni Stern en 1970, fue reeditado por King y Louise Goffin para Las chicas Gilmore.