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9 personajes de TV que salieron del armario antes que Smithers

El pelota más rastrero de 'Los Simpson reconocerá por fin que es gay: es hora de recordar a aquellos y aquellas que se le anticiparon.

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30 de septiembre de 2015

La verdad, ya iba siendo hora. Tras 27 años, nada menos, encerrado en el armario, después de que le viéramos enfadarse con el mismísimo John Waters por aquel plantón, después de cierto crucero lleno de tíos macizos, cuando su pasión no correspondida por Charles Montgomery Burns es de dominio público y cuando todos sabemos de sus proclividades (es decir, de su colección de Stacy Malibú), resulta que Waylon Smithers va a reconocer por fin que es gay. Uno puede preguntarse si eso es necesario, porque, capítulo tras capítulo, Los Simpson nos ha dejado bien claro que al pelota más rastrero de la central nuclear de Springfield le gustan más los chicos que a Neil Patrick Harris. Pero los productores y guionistas de la serie lo han decretado, y así se hará: en un episodio no especificado de la 27 temporada del show, Smithers se sumará a Patty Bouviera los compañeros de piso de Homer y a los obreros de cierta factoría metalúrgica (¿recuerdas aquel “Pa loca tú, calva”?) en la lista de personajes gays de la serie animada más amarilla. Sólo podemos desearle a Smithers que sea feliz, que olvide de una vez al borde de su jefe para buscar un hombre que le merezca… y recordarle que, mucho antes que él (en algunos casos, muchísimo), estos personajes de la pequeña pantalla ya habían decidido hablar a las claras.

Ellen Morgan (Ellen Degeneres)


La serie: Ellen (cuál si no)

Los años pasan, y la situación de gays y lesbianas se normaliza cada vez más en Occidente (por suerte), pero esta escena sigue resultando emotiva a la par que descacharrante. Y si se conoce su contexto, más aún. Al descubrir en 1997 que la NBC pensaba cancelar su sitcom después de tres años en antena, debido a la falta de subtramas románticas, Ellen Degeneres decidió marcarse un antológico “para lo que me queda en el convento”: no contenta con salir del armario como persona, en el programa de Oprah Winfrey, también declaró su lesbianismo como personaje, sólo que de forma algo más escandalosa gracias a la (accidental) megafonía de un aeropuerto. Cuando Laura Dern se pone por delante, tanto atropello resulta lógico. ¿El resultado? Una polémica de impresión, pataletas de los críticos conservadores… y también la renovación del show, premios a granel (incluyendo dos Emmy) y la consagración definitiva de la protagonista. La próxima vez que disfrutes viendo el show de Ellen, recuerda que aquí empezó todo.

Willow Rosenberg (Alyson Hannigan)

La serie: Buffy, cazavampiros

Siempre tan rojeras y tan gay friendly, Joss Whedon sabe que la identidad sexual es fluida y mutable. De modo que, aunque la bruja amiga de Sarah Michelle Gellar había tenido ya un affaire con Oz (Seth Green), el licántropo guitarrista, el futuro director de Los Vengadores no se lo pensó dos veces a la hora de darle un giro a sus preferencias. Pero mucho ojo: que la hechicera adolescente se prendase de Tara (Amber Benson, toda ella labios y ojazos), que lo reconociera ante su círculo de amigos y que formase con la otra chica una pareja con poderes sobrenaturales no significó demasiado ni para el personaje ni para la pandilla del Instituto Sunnydale. Para empezar, porque no había ningún motivo para ello. Y, para seguir, porque cuando un personaje oculta en su cuerpecillo poderes capaces de arrasar el mundo, así como una preocupante tendencia a ser seducida por su propio lado oscuro, lo menos complicado es con quién comparte su cama…

Kurt Hummel (Chris Holfer)

La serie: Glee

Tenía que salir. Creado por un guionista y director gay (Ryan Murphy) como una forma de satirizar los tópicos acerca de los gays, los musicales y los grupos de teatro escolar, el siempre atildado Kurt protagonizó más de un momento cómico en Glee. Pero también se llevó uno de los instantes de la serie que más nos emocionó… y sin canciones de por medio. Casi al comienzo de la primera temporada, tras ser sorprendido en flagrante Single Ladies por su padre Burt (Mike O’Malley), este contratenor decidió dejar las cosas claras, lo cual no sólo no llevó a un dramón de rechazo e incomprensión, sino que provocó una intensa escena de entendimiento entre padre e hijo. Semejante muestra de confianza (aceptémoslo: al chaval se le veía venir) justifica desafinar todos los falsetes que hagan falta.

Oscar Martínez (Oscar Nunez)

La serie: The Office (versión EE UU)

Ser a la vez gay y miembro de una minoría racial (la latina, en este caso) no debe ser ninguna bicoca en EE UU: que se lo pregunten a Oscar, que durante mucho tiempo fue el único personaje homosexual y no blanco en una serie de TV. Pero, si además te toca trabajar en una empresa tan cenutria como Dundler Miffin, y a las órdenes de un jefe como Michael Scott (Steve Carell), entonces apaga y vámonos. Empleado ejemplar de la papelera, Martínez salió del armario porque no le quedaba otra, después de que Scott (arrepentido de haberle llamado “mariquitilla”) le propinase un morreo delante de todo el personal. Mirémoslo por el lado positivo: lo suyo ya era un secreto a voces aceptado por sus compañeros, el mal trago le proporcionó una sabrosa indemnización por parte de la compañía… y alguno que nosotros conocemos no le pondría reparos a un ósculo de Steve Carell. De Michael Scott, eso sí, sería otro cantar.

Justin Taylor (Randy Harrison)

La serie: Queer As Folk (versión EE UU)

Vale: Justin era odioso. Incluso más que Nathan (Charlie Hunnam), su contrapartida que se liaba con Aidan Gillen (Juego de tronos) en la serie británica original. Pero admitámoslo: por mucho que el chavalín estuviese poseído por el egocentrismo de quien es guapo y lo sabe, hay que reconocer que le sobraron redaños para plantarle cara a su padre. Primero, reconociendo que, efectivamente, él y Brian (Gale Harold) tenían tema pese a la diferencia de edad. Y, después, diciéndole a su progenitor que si quería mandarle al internado, adelante, pero que él era así, que así seguiría y nunca cambiaría por mucha disciplina que empleasen con él. Pocas veces hemos entendido mejor lo de “palos con gusto no duelen” que al ver esa bofetada.

Fidel Martínez (Eduardo Casanova)

La serie: Aída

Queríamos poner un personaje español en esta lista, y la verdad es que lo teníamos fácil: designado al principio por los guionistas como un chaval empollón, sin especial hincapié en su sexualidad, Fidel incubó durante las sucesivas temporadas una atracción por Jonathan (David Castillo) que resultaba evidente para todos salvo para el propio. A la altura de la quinta etapa del show, decidió que era el momento de ir a las claras… cosa que su padre Chema (Pepe Viyuela) se tomó muy bien, y que nos dejó como aliño un memorable número musical que puedes ver en el vídeo de arriba. A estas alturas, eso sí, todavía nos queda una duda: ¿seguro que en eBay venden vaselina?

Xandir Wifflebottom

La serie: La casa de los dibujos

Malignamente inspirado en Link, el protagonista de la saga de videojuegos The Legend of Zelda, Xandir se presentaba en este reality de animación como un valiente guerrero “viviendo una interminable odisea para salvar a su novia”. Claro que su atavío, su pluma manifiesta y otros detalles tan poco sutiles como su apellido (traducción aproximada: “culoflojo”) nos daban a entender que, si no rescataba nunca a la susodicha, pues como que no le iba a importar tanto. Finalmente, y tras atravesar una delirante serie de tests, el personaje se decidió a salir del armario con sus compañeros de encierro (que se lo tomaron bastante bien, incluso la princesa Clara), con sus padres (que no se sorprendieron lo más mínimo) y con la novia de marras, que reaccionó como una grandísima homófoba. Que sepas que de ese foso lleno de serpientes te va a salvar tu padre, bonita.

Nancy Bartlett (Sandra Bernhard)

La serie: Roseanne

Ahora, el hecho de que la ex mujer de Arnie confesase tener novia no nos parece nada del otro mundo. En 1991, sin embargo, el panorama era bien distinto: la revelación fue entendida en su momento como una más de las transgresiones que Roseanne Barr se permitía en su sitcom proletaria, y llegó a su cénit tres años más tarde, cuando un beso entre la protagonista y Mariel Hemingway sacudió la NBC hasta los cimientos. El capítulo (que, por cierto, se titulaba Don’t Ask Don’t Tell, como la política que excluía a los homosexuales del ejército estadounidense) estuvo a punto de no ser emitido, y hoy se considera como uno de los primeros momentos en las series de TV que mostraban el ambiente gay sin sensacionalismos. Ahora bien: en el último capítulo de Roseanne, emitido en 1998, la hermana del personaje principal salió del armario… y casi nadie dijo nada. Los tiempos habían cambiado.

Avatar Korra

La serie: Avatar: La leyenda de Korra

Atención: si sigues leyendo esto y aún no has llegado al final de la secuela de Avatar: La leyenda de Aang, que sepas que te espera un SPOILER como un búfalo aéreo de grande. ¿Que no te importa? Pues entonces es el momento de recordar ese estupendo plano final donde quedó demostrado que entre la protagonista y Asami había algo más que amistad, y gracias al cual centenares de autoras y autores de fanfiction hicieron palmas con las orejas. Bryan Konietzko, coautor de la serie, confesó que el momento en el que las chicas se cogían de la manita antes de viajar rumbo al Mundo Espíritu para unas merecidas vacaciones era lo más parecido a una declaración de amor que podía mostrar una serie orientada a niños y adolescentes. Y, para postre, el anochecer que sirvió de marco incomparable a la escena mostraba los colores de la bandera bisexual: no nos hagáis mucho caso, pero creemos que eso también era una metáfora.

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