Zonda: folclore argentino

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Por - 14 de diciembre de 2015

Fue Robert Wise, el director de West Side Story y Sonrisas y lágrimas, quien aconsejó a Carlos Saura seguir explorando el camino del musical, pues lo que estaba haciendo, decía, era crear un nuevo estilo. Afortunadamente, el director aragonés le hizo caso, y a sus ochenta y pico años, en uno de los momentos más prolíficos de su carrera, sigue en sus trece. Zonda (el director rechaza el apéndice “folclore”, en cuanto lo popular evoluciona, se reinventa) es la segunda aproximación de Saura a las raíces musicales argentinas, tras la más argumental Tango. 

Sobre un escenario distribuido en ambientes diversos mediante estructuras de aluminio plastificado, el cineasta encadena actuaciones y piezas musicales, que van de la zumba a la copla (maravilloso el tema interpretado por Gabo Ferro y Luciana Jury), de la vidala a la chacarera, rindiendo dos homenajes preciosos además: el de Mercedes Sosa, con esa clase de niños acompañando con la percusión de sus pupitres las bases rítmicas del Todo cambia, y el del quechua Atahualpa Yupanqui (suena la imperecedera Preguntitas sobre Dios). No es el habitual Vittorio Storaro, sino Félix Monti, el director de fotografía que asiste a esta explosión musical, escenográfica y de color, pero el resultado es igualmente plástico y brillante. Por derecho propio, Zonda se integra en nuestro patrimonio artístico y Saura continúa alimentando su leyenda.

Saura difunde y provoca la evolución de la música popular argentina.