Por - 30 de enero de 2009

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Carlos Marañón

A TOM CRUISE LE GUSTAN LOS HÉROES vuelta y vuelta, aliñados en crudo, listos para ser admirados y degustados de un solo trago, sin masticar. Desde que es el dueño de sus propias películas, el hombre ha perdido toda la gracia. De El último samurai hemos pasado a este ‘último nazi’ de un plumazo, como si su sensacional político conservador en Leones por corderos no hubiese existido, como si su inolvidable productor en Tropic Thunder hubiese sido un accidente. A Cruise ¡ay! le ocurre como a los emperadores romanos, que confunden su naturaleza humana con la divina. Si él pone la pasta, la gloria es toda para su personaje. Desgraciadamente, el coronel Von Stauffenberg de Bryan Singer (eufemismo) no se parecía en nada al Oskar Schindler de Steven Spielberg (tautología). Hasta Jerry Maguire tenía más recovecos. A Cruise sólo le ha faltado salvarle la vida a este presunto héroe. Aunque, en realidad, a pesar de ser fusilado, lo que ha hecho Cruise con este nazi que atentó contra Hitler es un truco de memoria histórica mercadotécnica, que ríanse de Garzón y sus ganas de enseñar flequillo. Ha acabado salvándolo, aunque seguimos sin tener ni idea de quién era, de qué movía a este valiente aparte del calor en el Afrika Korps. Los mínimos, eso sí, están asegurados, pese a que el tono de la historia es grave en exceso; el filme está siempre tan arriba, tan llevada al extremo su grandilocuencia, que acaba por resultar forzado. Factura imponente –faltaría más–, una estética entre el cine europeo elegante y el colorismo hollywoodiense, y un elenco de actores británicos y continentales ya vistos en otras batallas de la II Guerra Mundial y muy medidos (la pobre Carice Van Houten tiene un papel de relleno) para crear un falso suspense que no molesta, pero que sólo puede sorprender al que, iluso, esperase un giro final. Porque esta es la película de los ingenuos: los que pensaron acabar con Hitler, los del giro final y los seguidores de Bryan Singer, algunos de los cuales aún creen que con X-Men y Superman ha mantenido su status de autor. Pues sí, señores, Singer decepciona por su mesura, por no arriesgar en ninguna secuencia (las tomas aéreas son un mal placebo), por haberse convertido en una mera sombra del Tom Cruise-héroe que se toma demasiado en serio. 

 

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