The Vessel (El navío)

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Por - 06 de noviembre de 2016

La dificultad de transmitir mensajes de trascendencia espiritual a través del cine salta a la vista en este filme que, cucamente, presenta el crédito del Terrence Malick productor y la barba sabia del Martin Sheen redentor como credenciales previas al desconcierto. Una pequeña sociedad enferma del mal de Hamelín (que Atom Egoyan diseccionó en El dulce porvenir), se enfrenta tanto a un futuro sin niños como a la cámara lumínica del también guionista y debutante Julio Quintana, entre otros enemigos íntimos. Filme con una misión, mostrar el camino hacia una vida (eterna) sin miedo a la muerte entre personajes de aire bíblico, todo acaba y empieza en un océano fotografiado como excusa para el despliegue visual, trampantojo religioso desbordado, paradoja de tantos filmes de vocación trascendente.

Un océano de trascendencia para nadar hasta el fin.

Martin Sheen aparece tras ser dado por desaparecido

El actor y su mujer llevaban desaparecidos desde que uno de los fuegos que devoran California se acercara al hogar de los Sheen