Su mejor historia

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Por - 21 de junio de 2017

En su nada progresiva evolución histórica, la liberación de la mujer ha conocido momentos regulares, malos y muy malos. El que cuenta Su mejor historia, vuelta al cine de época de Lone Scherfig pero sin la exquisitez de An Education, pertenece a los primeros. Fue durante la II Guerra Mundial cuando muchas mujeres se incorporaron al mercado laboral cubriendo la ausencia de los hombres que luchaban en el frente.

Gemma Arterton interpreta a una secretaria contratada para escribir películas que gusten a las mujeres –algo que, ¿veis?, dejó de hacerse en algún momento–, concretamente la historia propagandística de dos gemelas que evacuaron a unos cuantos soldados de Dunkerque en un pequeño bote. De manera que Su mejor historia se convierte enseguida en una bonita inmersión en el negocio de hacer películas –¿si la gente supiese lo que cuesta hacerlas, las valoraría más?– desde los narcisistas actores hasta, por supuesto, los siempre invisibles guionistas.

Es aquí donde la película pierde el norte, en la relación entre el personaje de la correcta Gemma Arterton y el riquiño Sam Claflin, su coguionista. Son tales los quiebros de Su mejor historia por no incurrir en la comedia romántica que el filme acaba descarrilando su agradable relato hacia derroteros tremendistas. Porque, conseguida la independencia económica, a algo tendríamos que renunciar las mujeres. ¿O no?

Agradable relato de la liberación de la mujer en la II Guerra Mundial.Casi.