Selfie

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Por - 04 de junio de 2017

“¿Es peligroso comprar comida aquí?”, dice el encamisado Bosco al poner un pie en Lavapiés. Una cámara le sigue en este falso documental a lo Borat sobre un pijo caído en desgracia cuando su padre, ministro corrupto del PP, acaba entre rejas. Desahuciado de su despampanante chalet con piscina climatizada, sin dinero y abandonado por su tribu, a Bosco no le queda otra que subirse al Mini y sacarse las castañas del fuego por primera vez en la vida. Así es como desembarca en el barrio multicultural y donde se prenda de la angelical Macarena (genial Macarena Sanz), una chica ciega que, por eso mismo, lo incluye en su pandilla podemita para disgusto del novio aspiracional que la ronda.

Actualización instagramera del duelo a garrotazos, esta metáfora de las dos Españas y su cansina pelea es el gran hallazgo de Selfie, regreso tardío de Víctor García León que tiene en el debutante Santi Alverú a su mejor aliado. Es él quien imprime credibilidad en ese disparate que es Bosco, niñato descarado y sin escrúpulos que, cual Mel Gibson en Eternamente joven, parece recién descriogenizado de Pijolandia. García León pega palos (de selfie) a la otra España también, consciente de que la única salida de este país es la autorisa. Habrá que ver, en todo caso, qué votantes acuden a practicarla al cine. No conviene olvidar que Podemos las prefiere descargadas y que Rajoy sólo tiene tiempo para leer.

Palos (de selfie) a las dos Españas en este 'Borat' de Pijolandia.