Quien me quiera que me siga

6

Por - 23 de julio de 2019

Para quienes vimos La reina Margot o La chica del puente cuando se estrenaron, la imagen de un Daniel Auteuil encanecido, fondón y preso de la lumbalgia es todo un memento mori. Menos mal que cuando Catherine Frot, sufrida esposa del protagonista, decide poner pies en polvorosa para escapar de él y de su amante (Bernard Le Coq, rostro que fue de los anuncios de Schweppes), el filme toma por divisa “que nos quiten lo bailao”. Aunque caiga muchas veces en el peor vicio de las comedias francesas, queriéndose agridulce y quedándose en anémica, Quien me quiera que me siga va haciéndose de querer conforme sus protagonistas aprenden a aceptar la madurez mediante un regreso a las golferías y las broncas de su adolescencia.

Nada como una juerga para asumir que los años pasan.