Olvídate de Nick

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Por - 18 de diciembre de 2017

Margarethe von Trotta odia que la llamen feminista, etiqueta que le ha granjeado una carrera dedicada a la mujer: desde Las hermanas alemanas, en la que reivindicaba la legalidad del aborto y reflejaba la militancia femenina en la Alemania Occidental; hasta las biografías Rosa Luxemburgo o Hannah Arendt. Cuando uno ve Olvídate de Nick es inevitable preguntarse: ¿qué ha pasado con esos personajes femeninos fuertes y bien construidos?

La primera película de la directora en inglés, en la que apuesta además por la comedia, narra el encontronazo entre dos mujeres condenadas a compartir el ático que les ha dejado su exmarido. La trama no termina de explotar la vis cómica de sus protagonistas (ni siquiera en el caso de la siempre sobresaliente Katja Riemann, sospechosa habitual de la cineasta), relegándolas a los clichés de género más simplistas. Claro ejemplo de ello es el odio entre ambas y hacia la nueva conquista de Nick, pero no hacia su ex, el clásico ‘Se culpa antes a la amante que al marido infiel’. Ni siquiera la denuncia a la dictadura de la imagen más propia del cine de Von Trotta salva este filme de convertirse en una comedia americanizada, un intento de El club de las primeras esposas pasada por Quédate a mi lado, que deviene en No es tan fácil. ¿Será que la directora quiere rechazar el sambenito de ‘feminista’ a golpe de humor impostado?

Margarethe Von Trotta rechaza el sambenito de ‘feminista’ a base de clichés de género.