Morir para contar

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Por - 14 de noviembre de 2018

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“Cuando tu madre lee que donde tú estás, han matado a trescientas personas, lo único que le indica que tú no eres el trescientos uno es que tu nombre sale firmando la foto”. Así de contundente se confiesa el fotógrafo de guerra Manu Brabo, uno de los muchos periodistas que comparten sus testimonios frente a la cámara de Hernán Zin en Morir para contar.

El documental, sobre el trabajo de los corresponsales de guerra, posee la ligereza y a la vez la gravedad que impregna la declaración de Brabo. Los hombres y mujeres que aquí confiesan sus miedos y vivencias (Ramón Lobo, Mónica G Prieto, David Berlain…) lo hacen sin olvidar lo conmovedor de sus experiencias, pero conscientes de lo singulares que resultan incluso para aquellos que consumen prensa cada día.

Hernán Zin, corresponsal retirado, narra manejando esta mezcla de calma e intensidad con la sabiduría que otorga el haber protagonizado y narrado otras muchas historias similares. Morir para contar cumple además una innegable labor documental y de distinción hacia la carrera de periodistas como Miguel Gil Moreno o José Couso, ambos asesinados mientras trabajaban en el frente, como muchos otros compañeros que tampoco regresaron o pasaron interminables días secuestrados. El material de archivo se combina con las declaraciones de sus amigos para formar un homenaje que conmueve como si escuchásemos la propia noticia en directo.

Un curso breve pero imprescindible de auténtico periodismo.