Mandela: Del mito al hombre

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Por - 17 de enero de 2014

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Acostumbrados a esta tendencia peligrosa del biopic pelota, que disculpa –cuando no olvida– las partes más oscuras de personajes dudosos como Margaret Thatcher, sorprende encontrarse con uno centrado en un héroe indiscutible que se encargue de hacer justo lo contrario. Descartado ese “largo camino a la libertad” del original. Por cierto, nunca un subtítulo sacado de la manga había hecho tanta justicia a una película. Bajar a la tierra a un líder que parecía instalado en los cielos ya antes de morir, aunque sea desmontando la imagen de figura intachable. El director Justin Chadwick retrata al anciano sabio, conciliador e inspirador que todos recuerdan, pero antes muestra a ese individualista seducido por la erótica del estrado, un hombre dispuesto a morir por una idea, pero también a matar por ella. Vamos, que Mandela llegó a bombero porque antes sabía cómo se encendía un fuego.

Sin marear a maquilladores ni ponerse máscaras de látex, un gigante Idris Elba demuestra que las mejores interpretaciones son las que salen de dentro afuera. No se parece a Mandela ni en el blanco de los ojos –tampoco Naomie Harris a Winnie–, pero, en lo que al cine se refiere, él ya es Madiba. Cualquier actor que venga después tendrá que competir con esta versión. Sin embargo, cineastas del mundo, aún es posible contar un poco mejor la evolución ideológica del hombre que hizo del perdón victoria.

 

VEREDICTO: Idris Elba se apropia de un Mandela sin halo ni palio.