madre!

8

Por - 07 de agosto de 2017

A finales de 2007, Lars von Trier atravesó una dura depresión de cuyos abismos salió la tenebrosa Anticristo (2009), una película de terror preñada de simbología cristiana, imágenes de ansiedad emocional, fuerzas naturales y crudeza donde una pareja se aislaba en una cabaña a escenificar sus traumas. No consta que Darren Aronofsky lo haya pasado igual de mal durante la preparación de madre!, pero el séptimo largo del director de Réquiem por un sueño es el más febril y despiadado de su carrera, donde no es que abunden precisamente los rayos de esperanza. Aquí también tenemos a una pareja sin nombre, porque la identidad anónima facilita la alegoría de todo el tinglado: un poeta maduro (Javier Bardem) y su joven esposa abnegada (Jennifer Lawrence) viven en una gran mansión en medio del campo. El escenario propicio para una invasión doméstica como la que da la impresión que van a sufrir cuando un inquietante Ed Harris, y una felina Michelle Pfeiffer después, aparecen en su puerta.

Son visitantes tan poco esperados como Terence Stamp en Teorema (1968), pero su efecto sobre los habitantes de la casa acabará siendo mucho más traumático que en la película de Pasolini. Con todo, el mayor referente de madre! son los thrillers solipsistas de Roman Polanski, desde siempre un cineasta de cabecera para Aronofsky. No exactamente La semilla del diablo (1968), sino sobre todo Repulsión (1965), a cuya Catherine Deneuve remiten los gestos de Lawrence como madonna rafaelita superada por las circunstancias, y el discurrir imprevisible de acontecimientos que hacían de Callejón sin salida (1966) una asfixiante olla a presión. Dentro de una se siente en todo momento el personaje de la actriz. La cámara se pega a ella en una constante sucesión de primeros planos con nivel creciente de agobio mientras no comprende qué pintan esos extraños en su casa ni por qué su pareja los acoge encantado al ver que pueden ayudarle a salir de su bloqueo creativo.

Ahí es donde empieza el carrusel de interpretaciones al que se abre la parábola de madre! La experiencia traumática de Lawrence tiene explícitas correlaciones bíblicas –te diviertes identificando a Adán, Eva, Caín y Abel, pero el money shot llega con la representación de la eucaristía– sociológicas, psicológicas, ecologistas o lo que se decida proyectar sobre la escenificación de un fenómeno más básico: actos de creación y de destrucción. Cómo lo primero necesita de lo segundo para existir. Ya sea una vida humana en tu vientre o un nuevo libro de éxito lo que se engendre, siempre habrá una pérdida asociada. Para dejarlo claro, la película se reinicia en dos partes dialécticas donde el habitual esquema narrativo in crescendo del director alcanza sus mayores cotas de paroxismo –por primera vez, sin ayuda de Clint Mansell a la música; son los ruidos atmosféricos del entorno los que crean un paisaje sonoro subyugante– hasta poner, literalmente, toda la carne en el asador. Si ser artista consiste en sacrificar musas para deleite del público que alimenta tu ego, Aronofsky al menos consigue que ese precio valga la pena.

Agobiante, disparatada, nebulosa y alegórica sin frenos. Darren Aronofsky abre las puertas de su proceso creativo: cuidado, que hay corriente.

Mogwai: Un grupo de película

Los reyes del 'post rock' han vuelto al cine con la BSO de 'Kin', y nosotros repasamos su carrera audiovisual, desde sus trabajos con Aronofsky hasta la actualidad.

Madres en el cine: una historia de buenas y malas

‘Tully’ (Jason Reitman) es un retrato crudo y descarnado de la maternidad. Analizamos qué lugar han ocupado las madres en la historia del cine

Darren Aronosky reconoce que ha quedado “traumatizado” por el proceso de ‘madre!’

Darren Aronofsky explica en una entrevista cómo fue el frenético proceso para acabar 'madre!' a tiempo y poder estrenarla en Venecia

Scorsese: “Rotten Tomatoes’ es dañino para los directores serios”

Martin Scorsese arremete contra 'una forma cada vez más brutal de entender la crítica' defendiendo a Aronofsky y 'madre!'