La banda

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Por - 20 de junio de 2019

Existen en el cine películas verosímiles, que responden a una lógica interna, independientemente de su naturaleza y/o complejidad argumental, y aquellas otras que sin desdeñar dicha fiabilidad narrativa, y partiendo de presupuestos no tan ambiciosos, aspiran a conquistar parte de ese territorio aledaño que reconocemos como verdad.

La banda, opera prima de Roberto Bueso, quien alcanzó cierta repercusión allá por el 2014 con su cortometraje La noche de las Pochongas, forma parte de este grueso de filmes, un tanto generacionales (entre los que también se encuentran títulos recientes, más o menos logrados como Los amores cobardes, ¿A quién te llevarías a una isla desierta? o la estupenda Viaje al cuarto de una madre) que espigan en la experiencia próxima a la hora de rescatar ciertos retales (de lo real) que existen en las relaciones interpersonales, ya sean familiares, amistosas, o de pareja.

En la historia de este joven músico (interpretado por Gonzalo Fernández) que desde Londres regresa a su Carcaixent natal, para asistir a la boda de su hermano, y sobre todo para encontrarse con sus seres queridos –inclusive un amor no correspondido (Charlotte Vega)– conviven la incertidumbre existencial, el sentido del humor (gracias a un casting de actores secundarios bastante acertado) y la emoción, que se desprende de conversaciones, gestos y situaciones reveladas felizmente por el cineasta.

Entre las imágenes, Bueso revela nuestros sueños y renuncias.