Jota, de Saura

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Por - 01 de octubre de 2016

Tocada, bailada y cantada. Aragonesa fundamentalmente, pero también flamenca, gallega y mudéjar. Saura rescata la jota del gueto de los usos regionales y la enseñorea de nobleza baturra. Largamente se esperaba que el cineasta oscense sembrara en celuloide los latidos musicales de su tierra, acogiéndose a las raíces… Mereció la pena, entretanto, la espera, y finalmente llega el homenaje, testimonial, emocionante y virguero que rinde tributo a uno de los géneros musicales más denostados del folclore español. La “jota”, que proviene del xotar o saltar, se utilizaba como baile de cortejo cuando las convenciones sociales impedían la proximidad física entre hombre y mujer. Actualmente, los bailarines ejecutan los pasos como si se hallaran delante de un espejo. Nos lo explica este documental-recital, en el que Saura vuelve a fusionar los ritmos e instrumentos más tradicionales con la vanguardia, representada en artistas como Sara Baras, Cañizares, Valeriano Paños, Giovanni Sollima, Amador Castilla, Carlos Núñez, Ara Malikian, o los cantadores de jota Nacho del Río y Beatriz Bernard.

La jota te puede gustar o no, pero la belleza y el sentimiento de piezas como La tarántula o el Rosa-Rosae de Jose Antonio Labordeta, con imágenes retroproyectadas de la Guerra Civil, es incontestable.

La jota, más allá de castañuelas y de los trajes regionales.