Elis, la voz de Brasil

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Por - 14 de diciembre de 2018

La meteórica y fulminante carrera de Elis Regina, cantante que en los años 60 y 70 consiguió desbancar a la bossa nova, modernizando lo que se conoce como música popular brasileña, es desgranada cronológicamente por el director y guionista Hugo Prata en esta coproducción de Bravura Cinematográfica y Globo Filmes. Con pronunciadas elipsis, el biopic recorre la carrera de la artista desde su despertar profesional en Río de Janeiro, donde firmó su primer contrato discográfico, con los promotores Luiz Carlos Miele y el también compositor Ronaldo Bôscoli (el que parece ser fuera el gran amor de su vida) hasta su prematura muerte –a los 36 años de edad, en San Paulo, víctima de una sobredosis de alcohol y cocaína, aunque también existe la teoría (nada descabellada, aunque el film no la contemple) de que todo fuera un montaje para ocultar uno más de los crímenes de aquella sanguinaria dictadura militar (1964-1985), honrada sin reparo en los tiempos que corren por el facineroso Bolsonaro. De hecho, la película se vertebra (no solo cronológicamente, sino también a nivel estético, penetrando en zonas de mayor oscuridad) en torno a la conflictiva relación de Regina con el régimen de los generales, desde que es detenida y coaccionada por unas polémicas declaraciones durante una gira por Europa, hasta que decide romper con el entramado musical mainstream y apostar por la libertad artística y el compromiso político. Protagonizada por Andréia Horta, quien deslumbra al mimetizarse en la cantante sureña, Elis. La voz de Brasil, funciona como bio-picturey también como telefilme.

Divulgativo, con aroma de telefilme y una enorme Andréia Horta