El pan de la guerra (The breadwinner)

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Por - 10 de junio de 2019

La delicadeza del trazo en el dibujo de la irlandesa Nora Twomey y, por extensión, de la compañía Cartoon Saloon casa de una manera mágica con la cruda historia que propone en El pan de la guerra (The Breadwinner), adaptación de la novela homónima de Deborah Ellis (2000). Nos traslada al Afganistán de los talibanes para seguir a Parvana, una niña determinada en sacar de la cárcel a su padre, a quien han encarcelado por enseñar a leer a sus hijas.

El nombre de Angelina Jolie en los créditos de la producción ejecutiva le proporcionó el año pasado a la película algo más de alcance que los anteriores filmes de la casa (llegó a ser nominada al Oscar en la candidatura de cintas de animación), pero El pan de la guerra, como los otros trabajos del estudio, posee suficientes virtudes como para defenderse por sí sola: aparte de un concienzudo trabajo con el dibujo, que recupera las tradiciones gráficas de Oriente (sin ser orientalista), desde el uso de los perfiles de los antiguos bajorrelieves a la explosión de colores; a unos personajes repletos de aristas (aunque para todos los públicos), y tanto las heroínas como los villanos; como, ya por último, esa fe inquebrantable en el poder del relato como matriz a la que regresar cuando las fuerzas flaquean. Obviamente, El pan de la guerra nos habla de los derechos de las mujeres, pero también, y sobre todo, de la solidaridad y de los vínculos cuando el mal se impone.

 

Un dibujo hermoso para luchar contra el horror del mundo.