El hombre que conocía el infinito

6

Por - 09 de mayo de 2016

Srinivasa Ramanujan se llamaba el amigo. Ya sé que es un poco rebuscado, pero bien que os habéis aprendido el nombre de Rajesh Ramayan Koothrappali, el Raj de The Big Bang Theory. Además, entre los matemáticos, su nombre causa furor: Ramanujan es el autor de “la función theta de Ramanujan” y de otra serie de ecuaciones y teoremas que os pondrán la cabeza a hervir de sólo mencionarlas y que, afortunadamente, el guionista ha tenido a bien eliminar del filme. En esta versión paki (ya sabemos que Ramanujan era indio, pero para entendernos) de Una mente maravillosa, el centro de la historia no es la genialidad del biografiado, sino su capacidad para superar la incomprensión de una sociedad victoriana tan blanquita como fascistoide. Así, el filme es una fábula de superación y ascenso, cuyo valor reside en su capacidad para dialogar con un presente británico en el que la ultraderecha xenófoba avanza de manera preocupante.
El tercer lado del triángulo amoroso entre el protagonista y las matemáticas lo ocupa Jeremy Irons como G.H. Hardy, en un papel que interpreta con el mismo esfuerzo con el que un servidor se toma el café por las mañanas. Más que correcta, reconozcamos que la vida universitaria, por más que sea la de Cambridge, no es muy trepidante, que digamos. Tal vez por eso el filme decaiga en sus escenas británicas y mejore en las ambientadas en India.

Al cine británico siempre le acaban saliendo las cuentas.