El hijo

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Por - 23 de mayo de 2019

Menuda broma: resulta que la película que James Gunn iba a presentar en la Comic-Con 2018, justo cuando un trumpista resentido le echó encima a los perros de Disney, era una peineta al lado mesiánico de los superhéroes. No sabemos si Zack Snyder (para quien Gunn, aquí productor, escribió Amanecer de los muertos) le habrá visto la gracia, pero El hijo toma la versión ‘oscura’ de Superman ofrecida por El hombre de acero y la lleva a su conclusión natural: de haber seguido el curso elegido por el exfactótum de DC, Clark Kent no habría sido un paladín, sino un pequeño hijoputa. Amparados por su hermano, los guionistas Mark y Brian Gunn siguen el hilo de algunas críticas al personaje y al género ya vistas en viñetas. Pero, menos mal, prescinden de grandes lecturas: el hijo titular (adoptado por David Denman y una Elizabeth Banks sin ‘momento Martha’, ni falta que hace) no deviene monstruo debido a traumas o tormentos, sino a una mezcla de predisposición alienígena y falta de empatía. Los precedentes que a uno se le ocurren (de Tenemos que hablar de Kevin a La profecía) son numerosos, y todos apuntan a terrores esenciales de la paternidad. Pero, llegado el cameo final de Michael Rooker (quien, recordemos, es Mary Poppins), uno se queda solo con la brutalidad, la guarrería y el disfrute.

La familia Gunn celebra un picnic gore a costa de los superhéroes.