El gran Buster

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Por - 29 de julio de 2019

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En una de sus mejores películas, ¿Qué me pasa doctor?, Peter Bogdanovich rindió un par de homenajes muy jugosos a la comedia física y frenética del cine mudo. Ahora, asumiendo de lleno su faceta de historiador, el autor de Nickelodeon salda su deuda con este documental rendido a los pies de Buster Keaton. Una actitud comprensible porque, si bien Chaplin tenía la humanidad y Harold Lloyd el encanto, ‘Pamplinas’ bien podría ser el artista más completo de la generación que inventó el cine. Y el más diestro en el arte de caerse de culo, también, gracias a una infancia arrojada (literalmente) sobre los varietés más selectos de EE UU. Así pues, El gran Buster juega con ventaja: basta con poner en pantalla escenas de El maquinista de la General o El navegante para tenerle a uno oscilando entre la veneración, la carcajada y el éxtasis de adrenalina. Si bien algunas de sus voces resultan algo arbitrarias (siempre es un gusto ver a Cybill Shepherd, pero ¿qué pinta aquí?) y aunque formalmente no sea nada del otro jueves, la cinta recaba opiniones tan interesantes como las de un Tarantino subidamente engorilado, desmiente mitos (a pesar de los pesares, los últimos años del genio parecen razonablemente felices) y realiza una buena labor divulgativa tanto acerca de la labor de Keaton como de esa influencia que el cine de acción y la comedia harían bien en no perder nunca de vista.

Honesto y modesto tributo al titán del trompazo.