Dale duro

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Por - 01 de junio de 2015

En julio de 2013, el vigilante George Zimmerman era absuelto del asesinato del afroamericano Trayvon Martin en Miami. Disturbios en las calles de la ciudad de Florida. En agosto de 2014, más ley marcial en Ferguson, Misuri, por la muerte a balazos del negro y desarmado y pobre Michael Brown a manos de un policía. En abril, 2015, estalla Baltimore por otra matanza racial. Y así, en sucesivo, como siempre. De esta profunda brecha blancos/negros ricos/pobres, que divide EE UU y los divide porque a su vez, los construyó a balazos y protestantismo, nace Dale duro. Si se dobla, comedia, si se rompe, tragedia, habrán pensado sus creadores. A esta premisa se agarra Etan Cohen para asociar su filme a otra actualidad norteamericana: la del blanco defraudador (Will Ferrell) que corre peligro de ir a la cárcel, al más puro estilo de Bernie Madoff.

El presidio estadounidense es ese pozo negro, por negro y, sobre todo, por afroamericano, del que no se sale o del que se sale apalizado, violado o una combinación de ambos. Claro, nuestro protagonista que necesita ayuda para adaptarse y que no le ocurra nada de lo anterior. De esta contraposición extrema sale una buddy, comedia con bastantes aciertos y cierta energía: de la función me quedo con Ferrell aprendiendo a hostiar a cachas o sus previos como rico feliz al lado de la estupenda Alison Brie. Sólo da un poco de pena que, visto el ambiente de ruptura donde ha sido pensada, no tenga muchísima más mala leche.

Una comedia irregular con la tensión racial en USA de fondo.