Cuento de invierno

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Por - 14 de febrero de 2014

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Hay películas que al verlas uno desearía viajar en el tiempo para asistir a su rodaje. En el caso de las buenas, por cinefilia; en el de las tan rematadamente malas como Cuento de invierno, por morbo. ¿Alguien se creía esta fábula que (con)funde Dickens, los Wachowski –es El atlas de las nubes del 2014–, al Terry Gilliam de El rey pescador,  y Nicholas Sparks mientras la filmaban? Chantaje o ceguera, sólo una de las dos cosas ha podido empujar a actores como Colin Farrell, Jennifer Connelly o un desatadísimo Russell Crowe a meterse en este jardín.

La mayoría del tiempo no se entiende nada, y cuando lo entiendes… preferirías no haberlo hecho. Una batalla entre ángeles y demonios, un romance a través del tiempo, una enfermedad rara, un caballo blanco con alas y hasta una excusa para la pedofilia que podría llevarse a juicio. Todo junto. Akiva Goldsman, director debutante con larga carrera como guionista y productor en Hollywood ha conseguido algo casi imposible: que Batman y Robin ya no sea lo más vergonzoso que ha firmado. 

 

VEREDICTO: Un romance entre dos mundos.  Querrás huir de ambos.

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