Por - 23 de mayo de 2019

Desconocido en nuestro país, Riccardo Milani es uno de los maestros contemporáneos de la comedia italiana. Discípulo del gran Mario Monicelli, en su cine late esa pulsión del clásico por retratar las miserias rabiosamente contemporáneas de su país, y la vida de sus diferentes clases sociales. Si es impensable analizar la obra de Milani sin sus mayores, tampoco lo es sin la compañía de Paola Cortellesi, su mujer y musa. En esta ocasión, Paola vuelve a hacer pareja, como en el remake de la francesa Papa ou maman? con Antonio Albanese. El trío creativo funciona regular. Si bien Albanese es convincente como alto ejecutivo y excelso petimetre víctima de sus prejuicios de clase, hay algo inverosímil en la manera en la que Paola mastica chicle y luce tatuajes como MILF de extrarradio: realmente, es un pez fuera del agua –pero no estamos del todo seguros de que esa sea la intención del filme–. Con todo, uno no puede dejar de sentir cierta envidia del cine popular italiano: estarán más o menos inspirados en las respuestas, pero siempre aciertan con las preguntas. En este caso, se trata de denunciar la fractura cada vez mayor en el seno de la sociedad de su país. Milani es más optimista que su maestro Monicelli y cree en la posibilidad de sutura, y el mundo real, con ese ogro de Salvini, parece darle la razón al gran Mario. Por algo uno es maestro y el otro un discípulo.

Pan, amor cuarentón y extrarradio.