Atrapa la bandera

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Por - 01 de junio de 2015

Las aventuras de Tadeo Jones marcó un antes y un después (más industrial que artístico) en la animación española que tiene su continuación con Atrapa la bandera, otro do de pecho del estudio Lightbox Entertainment, que reincide en el mismo problema que su predecesora: más atención por la letra grande que por la pequeña, que es la que hace trascender al medio su condición de mero entretenimiento para convertirlo en arte. Su idea de partida (un pixariano cruce de conceptos a priori antagónicos) es buena: inscribir la reconciliación de tres generaciones de una disfuncional familia dentro de la épica de la (re)escritura de una nueva era espacial.

El filme tiene empaque visual y da el pego, pero Enrique Gato y su equipo no logran zafarse de lo esquemático y previsible, pareciendo su inspiración cierto modelo de animación comercial yanqui más que la propia vida. Los personajes se mueven dentro del arquetipo sin alma, se ignora el único secundario con potencial cómico (el lagarto) y el villano no posee ningún tipo de toque de distinción o carisma (¿otro millonario a lo Bush en el 2015?). En su intento por contentar a todos sus autores se han olvidado del riesgo, la inventiva, el gusto por el detalle y el sentido de la maravilla. Como Tadeo podrá contentar al niño poco exigente pero no al espectador con largo recorrido que sepa que la animación es una de las formas más sublimes de expresión, aunque su éxito en las salas sería una excelente noticia que podría darnos futuras alegrías.

El equipo de Las aventuras de Tadeo… vuelve a dar el do de pecho.